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Cómo desintoxicar los pulmones después de dejar de fumar

Cómo desintoxicar los pulmones después de dejar de fumar
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Entre los fumadores, es común escuchar que dentro de sus propósitos de año nuevo está el dejar de fumar. Si has decidido vivir saludablemente y realizar algunos cambios en tus hábitos, aquí te decimos cómo desintoxicar los pulmones después de dejar de fumar.

No es novedad que el fumar es un mal hábito, afecta la salud del fumador y de las personas que lo rodean. Se ha demostrado que las personas que dejan de fumar tienen rastros de daño pulmonar incluso después de varios años. Por eso es necesario que tomes medidas naturales para ayudar a tu cuerpo a desintoxicarse.

Imagínate que decides dejar de fumar en este momento, después de 20 minutos de tu último cigarro, tu presión arterial, pulso cardíaco y temperatura corporal regresaran a sus niveles normales. Después de 8 horas, los niveles de dióxido de carbono y de oxígeno regresan a la normalidad. Después de un día, el riesgo a un ataque cardiaco se reduce, y a los dos días, las terminaciones nerviosas vuelven a crecer y mejoran tus sentidos del olfato y del gusto.

Después de tres meses de no fumar, tu circulación mejora y tu función pulmonar aumenta un 30 por ciento. A los nueve meses observaras una reducción en la tos, congestión nasal, fatiga y en la dificultad para respirar. Al año abras reducido tu riesgo a una enfermedad cardíaca a la mitad, y a los cinco años abras reducido el riesgo a cáncer de pulmón, cáncer de boca, garganta y esófago a la mitad.

Quesos
  1. Evita comida que produzca moco. Entre los principales alimentos encontramos todos los lácteos (leche, queso, yogurt, helado), productos de origen animal, especialmente carnes rojas y cerdo, grasas y aceites de origen animal (manteca y mantequilla), nueces y granos. En su lugar consume alimentos como vegetales de raíz, hojas verdes, vegetales crucíferos, pimienta cayena, ajo, limón, pasitas, cebada, maíz o quinoa.
  2. Consume alimentos ricos en clorofila. Por ejemplo wheatgrass, espirulina, algas verde-azules y germinados. Además de limpiar, estos alimentos incrementan la absorción de oxígeno al producir más sangre. Como sabes, muchos fumadores tienen poco oxígeno en su sangre, lo que produce labios y dedos con una tonalidad azul.
  3. Cardo Lechoso
  4. En estudios con ratas, se ha visto que el cardo mariano, también llamado cardo lechoso, ayuda a reducir la progresión del cáncer de pulmón. El principal componente del cardo mariano es la silibinina, que se ha demostrado es efectiva contra ciertos tipos de tumores, al evitar que las células cancerígenas sigan creciendo y esparciéndose. Puedes encontrar suplementos con cardo mariano.
  5. La raíz de regaliz ayuda a reducir los espasmos respiratorios, funciona como expectorante ayudando a aflojar el moco, como emoliente para calmar los tejidos irritados, y tiene propiedades antimicrobianas. En algunas personas el regaliz puede ocasionar efectos secundarios, como aumento en la presión sanguínea, retención de agua y sal, y niveles bajos de potasio, debido a su contenido de glicirricina. Lo bueno es que puedes encontrar extracto de regaliz sin glicirricina, conocido como DGL regaliz.
  6. Respirar
  7. Haz ejercicios respiratorios. El humo del cigarro daña bastante a los alveolos, cuando se irritan las paredes se colapsan y se vuelven más grandes, dificultando al fumador realizar respiraciones profundas, lo que en un futuro se puede convertir en enfisema. Para ejercitar a los pulmones, debes de inhalar lentamente y profundamente para que los tejidos se oxigenen bien. Puedes tratar alguna de estas respiraciones:

    Respiración diafragmática: Siéntate cómodamente en una silla, coloca tu mano izquierda en la parte superior del pecho y tu mano derecha sobre el abdomen. Al inhalar, se utiliza el diafragma por lo que el abdomen se expandirá y sentirás un movimiento en tu mano derecha (La mano izquierda no debe de moverse para nada). Sigue respirando a un ritmo regular, y sin esforzarte mientras inhalas y exhalas.

    Respiración completa: Inhala por la nariz, suave y lentamente, continua la inhalación permitiendo que el pecho se agrande, hasta que y no puedas recibir más aire. Sostén la respiración por unos segundos y luego exhala, dejando que salga poco a poco por la boca, y se colapse el pecho y el abdomen. Hacer tres repeticiones.
  8. Hazte un masaje. Los masajes distribuyen la linfa uniformemente a través del cuerpo. La linfa es un fluido claro que viaja a través del cuerpo y de los tejidos para limpiar al cuerpo. Además, los masajes promueven la respiración profunda, que como ya habiamos dicho, es esencial para ejercitar los pulmones. Los masajes también ayudan a reducir los niveles de ansiedad y a mejorar el estado de ánimo.

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