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5 razones para incluir más zarzamoras en nuestra alimentación

5 razones para incluir más zarzamoras en nuestra alimentación
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Los frutos del bosque como las fresas, frambuesas, arándanos y zarzamoras son distintivas de las temporadas más cálidas del año: la primavera y el verano. Son en estos meses cuando podemos encontrarlas frescas en nuestros mercados, aunque el resto del año están disponibles en los pasillos de congelados de los supermercados.

Las fresas y los arándanos o blueberries son quizás las más populares y las que más incluimos en nuestras recetas, pero deberíamos considerar un poco más a las zarzamoras pues su valor nutricional es bastante impresionante. Además, su sabor ligeramente dulce y ácido nos permite incorporarlas a nuestra alimentación de forma sencilla.

Fibra

Las zarzamoras tienen un alto contenido en fibra. Una taza de estas bayas frescas tiene aproximadamente 60 calorías y casi 8 gramos de fibra, es decir, aproximadamente una tercera parte de la cantidad de fibra que debemos consumir en un día.

Bien sabemos que esa fibra ayudará a mantenernos más tiempo satisfechos, a reducir el colesterol y a regular los niveles de glucosa y de insulina en la sangre. Además, mejora la salud digestiva, pues las zarzamoras se consideran prebióticos que estimulan el crecimiento de las buenas bacterias del intestino relacionadas con la inmunidad y efectos antiinflamatorios.

Vitamina C

Todos hemos escuchado que los cítricos son buenas fuentes de vitamina C, pero hay otras frutas que aportan también esta vitamina a nuestro organismo, entre ellas las zarzamoras. De hecho, una taza de estas bayas contiene la mitad de la recomendación diaria de vitamina C.

No hay que olvidar que esta vitamina es un antioxidante que nos ayuda a mejorar el sistema inmunológico y a tener una piel más saludable. Además, es necesaria para la reparación del ADN, la producción de colágeno y de serotonina, siendo este último un neurotransmisor que ayuda a tener un buen descanso.

Vitamina K

Las zarzamoras también son beneficiosas para nuestros huesos. Esto es gracias a que tienen también un alto contenido de vitamina K, misma que ayuda a que la sangre coagule y que se considera esencial para los huesos, siendo necesaria para su formación y para prevenir fracturas y osteoporosis.

Lo mejor es que en una taza de zarzamoras encontramos una tercera parte de la cantidad diaria recomendada de vitamina K y la mitad de la ingesta recomendada de manganeso, un mineral que también ayuda a la salud ósea y a la producción de colágeno beneficioso para la piel y las articulaciones.

Bajo índice glucémico

Para las personas que tienen problemas de diabetes es importante el consumo de alimentos con bajo índice glucémico, pues son estos los que menos elevan la glucosa en la sangre. Las zarzamoras tienen un índice de 25, siendo una de las frutas con menor contenido de azúcares, lo cual combinado con su alto contenido en fibra hace que sean un excelente alimento para ayudar a controlar los niveles de glucosa y de insulina.

Antioxidantes para el cerebro

Uno de los beneficios de las bayas, en general, incluidas las zarzamoras es que sus antioxidantes ayudan a reducir la inflamación cerebral y cambian la forma en que se comunican las neuronas. Esto último nos ayuda a prevenir la pérdidda de memoria en la vejez, a proteger la coordinación motora y a evitar el deterioro cognitivo.

Zarzamoras 2

Todos estos beneficios de las zarzamoras podemos obtenerlos al incluirlas más frecuentemente en nuestra alimentación. Por ejemplo, en nuestro cereal de desayuno, en el yogurt e incluso en ensaladas. Si las trituramos un poco podemos hacer una excelente agua de fruta, misma que podemos enriquecer con un toque de jengibre, miel o menta.

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