Si tienes una piña madura en casa y quieres aprovecharla al máximo, esta receta de piña en almíbar casera es todo lo que necesitas. Con pocos ingredientes y en apenas 15 minutos tendrás fruta lista para usar en postres, yogur natural, pasteles, helados o incluso para comer sola cuando se antoja algo dulce.
Lo mejor es que no necesitas conservadores ni técnicas complicadas. Solo piña fresca, azúcar, agua y un toque de limón.
Consejos para que la piña en almíbar quede perfecta
Retira el corazón de la piña antes de cocinarla: mejora la textura y hace que la cocción sea más uniforme.
Puedes cortarla en ruedas o en cubos pequeños, según el uso que le quieras dar.
Si buscas rodajas perfectamente circulares, puedes ayudarte con moldes redondos o un cortador metálico.
Remueve constantemente durante la cocción para evitar que el azúcar se cristalice.
El almíbar debe quedar ligeramente espeso, pero nunca oscuro ni con aroma a caramelo.
El limón ayuda a equilibrar la acidez y evita que la fruta se oxide. Si planeas usar la piña para una torta volteada, puedes omitirlo.
Imágenes: Directo al Paladar/ creadas por IA de Gemini y Pexels
Prepara el almíbar
En una olla amplia vierte el azúcar y añade el jugo del limón recién exprimido.
Corta la piña
Retira el corazón (la parte central más dura) y corta la pulpa en cubos o en rodajas, según cómo prefieras usarla después.
Integra el agua
Agrega el litro de agua a la olla con el azúcar y mezcla bien hasta que se disuelva parcialmente.
Lleva al fuego
Coloca la olla a fuego medio y calienta durante aproximadamente 5 minutos, removiendo constantemente para evitar que el azúcar se pegue. Si notas que espesa demasiado pronto, puedes añadir un poco más de agua.
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Incorpora la piña
Añade los trozos o rodajas de piña al almíbar caliente. Cocina durante unos 5 minutos, dándoles la vuelta con cuidado para que se impregnen sin romperse.
Controla el punto del almíbar
Cuando la mezcla comience a hervir y el almíbar adquiera un tono ligeramente amarillo y una textura apenas espesa, retira del fuego. Debe quedar fluido; evita que se convierta en caramelo.
Enfría y conserva
Retira la piña de la olla para evitar que continúe cocinándose con el calor residual.
Cuando el almíbar esté a temperatura ambiente, guarda la fruta junto con el líquido en un recipiente de vidrio con tapa hermética.
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