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Reciclaje de comida: una tendencia creciente que ve en el desperdicio de alimentos una oportunidad

Reciclaje de comida: una tendencia creciente que ve en el desperdicio de alimentos una oportunidad
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El mundo está cambiando. En varios casos, para bien. A causa de la preocupación que a muchos les ha causado el estado ecológico de nuestro planeta, y la incidencia que en él tiene el desperdicio de alimentos, una nueva corriente de reciclaje de comida se ha vuelto tan exitosa, que crece año con año.

Un claro ejemplo de esto ocurre en Estados Unidos, donde el problema se ha visto como una gran oportunidad tanto de negocio, como de sostenibilidad. Las cifras del desperdicio son preocupantes pero, desde esta perspectiva, ya no parecen tan funestas.

Veámoslo así: allá, por ejemplo, un estadounidense desperdicia en promedio medio kilo de comida al día. Por su parte, la FAO calcula que se pierden mil 300 millones de toneladas de comida producida para el consumo humano, lo cual es un tercio del total.

Ello equivale a algo así como tres mil 700 millones de manzanas. También se desperdicia el 30% de los cereales, o 763 mil 000 millones de cajas de pasta, y de los 263 millones de toneladas de carne que se producen mundialmente cada año, se pierde el 20%, lo cual es como 75 millones de vacas.

A partir de estas cifras fue que varios empresarios pensaron que era urgente buscar la manera de convertir esos desechos en productos que pudieran tener un segundo uso. La idea del millón.

Así fue como crearon White Moustache, que es una compañía de yogurt que usa sobras de fruta y suero, para hacer bebidas probióticas; o Ground Rules, que usar verduras imperfectas en la elaboración de papas chips sin conservadores; o Barnana, que rescata plátanos a punto de echarse a perder, los deshidrata y luego los convierte en snacks de diferentes sabores. Los ejemplos sobran.

Según datos de Forbes, la industria del reciclaje de desperdicios alimentarios valió $ 46.7 mil millones en 2019 y tiene una tasa de crecimiento anual compuesta del 5% para los próximos 10 años .

Otros ejemplos de rescate de comida en buen estado

Si eres fan de los programas de comida en Netflix, seguro viste cómo en el de Jamie and Jimmy's Food Fight Club se habla de una práctica nueva en Inglaterra, mediante la que una suerte de “activistas de los huevos” van a granjas y rescatan todos los que se desperdician por no ser tan bonitos, ni perfectos, o por no tener el tamaño adecuado para estar en un stock de supermercado. Luego los llevan a restaurantes donde conocen su filosofía y valoran el producto, más allá de su presentación.

También en Inglaterra existe un restaurante que se llama The Real Junk Food Project, en donde los cocineros solo usan alimentos desechados por supermercados, granjas, hogares y cadenas de restaurantes. Por obvias razones, su menú cambia todos los días. Además, tienen la filosofía de que quien pase por comida ahí, solo deje propinas. No hay precios establecidos para los platillos. La misma propina es a elección.

En Pensilvania, Estados Unidos, existe un restaurante que se llama Fork, en donde la comida que regresa intacta, o los sobrantes de cortes de verduras que “eran imperfectas”, se vuelven nueva comida. Lo mismo la ofrecen en menús señalados en la carta del sitio, que la hacen para consumo del personal. Si una cebolla, o un tomate, o una zanahoria venían con un defecto, lo más seguro es que la vuelvan cubitos, o un puré, o una sopa.

De acuerdo con la FAO, en América Latina, donde se desperdician alrededor de 348 mil toneladas de alimentos mientras 40 millones de personas pasan hambre, también se están comenzando a impulsar nuevas iniciativas para combatir este flagelo.

La organización, dependiente de la ONU, se ha asociado con el sector privado en varias iniciativas y lleva a cabo una campaña llamada “Save Food” o “Salvemos la Comida”. Una de sus iniciativas principales consiste en una serie de manuales para niños de cuatro grupos de edad diferentes, que promueven el conocimiento de las consecuencias económicas, sociales y ambientales del desperdicio de alimentos y las ventajas de prevenirlos.

Antes que todo debemos pensar en no desperdiciar. No obstante, gran parte del daño ya está hecho y solo queda resarcirlo con proyectos como éstos.

Fuentes: ONU | Forbes | El País

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