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Haz ejercicio para evitar un resfriado

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Según un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad Chosun en Gwangju, Corea del Sur, hacer ejercicio podría ayudarnos a combatir los resfriados y otras infecciones, algo muy importante durante la temporada de invierno. El ejercicio regular fortalece el sistema inmunológico del cuerpo, se cree que esto se debe porque al hacer ejercicio estamos estresando constantemente a nuestro cuerpo.

Nuestro sistema inmune reacciona a los microbios invasores a través de una gran variedad de células. Algunas de estas células no combaten directamente la infección, pero promueven el desarrollo de la inflamación. Cuando pensamos en inflamación, casi siempre pensamos en fiebre, hinchazón y enrojecimiento. Pero a veces la inflamación puede ser buena, ayudando al cuerpo a curarse a sí mismo, y a combatir a los microbios invasores.

El problema es que la inflamación se puede descontrolar fácilmente. Si la respuesta inflamatoria a una infección o lesión es demasiado grande o indiscriminada, la inflamación puede causar daño a los tejidos y problemas persistentes de salud. Durante mucho tiempo los científicos han tratado de encontrar por qué a veces la inflamación se descontrola en el cuerpo. Algo que han notado es que las células grasas fácilmente producen sustancias que promueven la inflamación.

Resfriado

De hecho las células de grasa producen sustancias inflamatorias en cantidades mayores a las necesarias para combatir agentes externos, inclusive cuando no existe una infección real. Estudios previos han demostrado que los animales y las personas que sufren de obesidad, pueden presentar niveles elevados de inflamación y, curiosamente, una respuesta inmune más débil a una infección o enfermedad.

Por esta asociación entre las células grasas y la respuesta inflamatoria, los científicos empezaron a investigar como el ejercicio puede afectar la respuesta inmune del cuerpo. Uno de los resultados de la actividad física, es reducir la cantidad de grasa en el cuerpo y alterar los niveles de inflamación. En el estudio analizaron la sangre y grasa de 28 ratones machos con pesos normales, buscando marcadores de inflamación y otras células inmunológicas. Después hicieron que 14 de esos ratones comenzaran un régimen de natación, durante el cual los ratones nadaban durante 10 minutos en una alberca templada, cinco días a la semana, durante tres semanas. Los ratones no son nadadores natos, por lo que el ejercicio era moderadamente extenuante para ellos, el equivalente a 30 minutos de trote para un humano. El resto de los ratones no hicieron ningún tipo de actividad física.

Ratas

Durante las tres semanas los científicos monitorearon todos los signos de inflamación y el cambio en las células grasas. Los nadadores mostraron un incremento en los marcadores de inflamación, especialmente en el tejido muscular, ya que sus cuerpos trabajaron para sanar el ligero daño producido por el ejercicio regular. Aunque sus niveles de inflamación fueron mayores, sus células grasas se redujeron en tamaño y en cantidad.

Para probar la respuesta inmune, después de tres semanas, la mitad de los ratones nadadores y la mitad de los ratones inactivos se inocularon con Staphylococcus. En los ratones y en las personas, estos gérmenes causan infecciones en la piel y problemas pulmonares graves que se asemejan a una neumonía. Los dos grupos de ratones comenzaron a enfermarse debido a la infección con estafilococos. Pero las diferencias en la respuesta inmune de los animales fueron muy diferentes.

La inflamación se extendió rápidamente en los animales sedentarios, sus sistemas inmunológicos soltaron un alto número de células que promueven la inflamación. Muchas de estas células migraron a los pulmones de los animales, sugiriendo que la inflamación excesiva tomo fuerza allí. Mientras tanto, los nadadores infectados, presentaron niveles mucho más bajos de estas células proinflamatorias, niveles menores inclusive que en los nadadores no infectados. El número de estas células en sus pulmones resulto particularmente bajo. Los nadadores infectados produjeron mucho más de un tipo de célula inmune antimicrobiana, muy potente, que mata directamente gérmenes, especialmente en sus pulmones.

Correr

En general, los nadadores infectados no se enfermaron tanto como los ratones sedentarios infectados. También presentaron mucho menos daño pulmonar. Los científicos no saben con exactitud cómo es que el nadar cambio el sistema inmunológico de estos animales, pero creen que se debe a dos cosas. Lo primero es que se redujeron las células grasas, disminuyendo los niveles excesivos de sustancias pro-inflamatorias producidas por este tipo de células.

Segundo, la actividad física genero pequeños daños continuos a los tejidos, produciendo inflamación. Este proceso parece haber familiarizado los cuerpos de estos animales con el trauma, mejorando el proceso de la respuesta inmune, haciendola más refinada y eficaz. Pareciera que sus cuerpos aprendieron a producir la cantidad adecuada de inflamación.

Pero como sabemos los humanos no somos ratones, y aunque los científicos creen que la respuesta en los humanos es similar, todavía falta más investigaciones. Por esto, y muchos otros beneficios, hacer ejercicio de forma regular puede tener efectos positivos en la respuesta inmune.

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