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Baja el colesterol, pero es un riesgo para la tiroides: esto es lo que deberías saber del consumo de soya procesada

Baja el colesterol, pero es un riesgo para la tiroides: esto es lo que deberías saber del consumo de soya procesada
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La soya es uno de los alimentos más consumidos por su alto valor proteico. Pero además es considerada un superalimento, ya que contiene los nueve aminoácidos esenciales que necesita nuestro cuerpo para funcionar perfectamente. Es por eso que se ha convertido en una gran alternativa a la que recurren personas que llevan dietas veganas y vegetarianas en todo el mundo.

El valor nutrimental de estas semillas de origen asiático es amplio: 100 gramos de habas cocidas de la planta aportan 127 kilocalorías, 11.12 gramos de proteínas, 5.67 de grasa, 9.95 de hidratos de carbono y 3.8 gramos de fibra.

No obstante todos sus beneficios, hay que tomar en cuenta que su consumo ideal es de la forma más natural posible: ya sea en edamames, tofu, tempeh o miso. Una vez que se le procesa y se convierte en imitación de carne, barritas, yogures y polvos complementarios es posible que contengan azúcares, colorantes, grasas y sales añadidas. En este caso la soya sólo contiene proteínas aisladas y pierde algunos nutrientes del haba entera.

La ciencia ha encontrado algunos casos en que la ingesta de este vegetal procesado debe hacerse con más cautela. A continuación te contamos ciertas cosas que deberías tomar en cuenta la próxima vez que planees comerla (o beberla):

No es lo más recomendable para pacientes con hipotiroidismo

Este quizá sea de los casos más estudiados, debido a que las isoflavinas que forman parte de las semillas pueden interferir en el efecto de los medicamentos que aportan hormonas tiroideas sintéticas, así como los niveles de su absorción.

Para las personas con estos padecimientos lo mejor es seguir de cerca las instrucciones que les den su endocrinólogo y dietista. En general, cuando la soya no les sea tan restringida, lo mejor es esperar cuatro horas después de tomar el medicamento para la tiroides antes de consumir productos que contengan este ingrediente. 

No favorece la aparición de cáncer de mama

Esto es un mito que permaneció vigente durante un buen tiempo. Se creía que la soya, por sí misma, tenía la capacidad de estimular el crecimiento de células mamarias cancerígenas, una vez que se tenía diagnóstico de cáncer.

No obstante, un estudio de la Universidad Tufts de Texas, presentado en 2017 y llevado a cabo durante nueve años sobre 6 mil 275 mujeres canadienses y estadounidenses, demostró que lejos de acelerar este crecimiento, la soya disminuye el riesgo de cáncer. Incluso se demostró que ayudó a ralentizar el crecimiento de las células del cáncer de mama en laboratorio.

Disminuye el colesterol “malo”

También está documentado que esta semilla reduce los triglicéridos y el colesterol malo. Y ojo: también aumenta el colesterol bueno, pero esto significa que la salud de tu corazón se verá beneficiada, ya que que contribuye a “limpiar” las arterias.

Puede ser beneficiosa para la fertilidad femenina

Esto, también en casos muy específicos. Se descubrió que mujeres sometidas a fertilización in vitro, que vivían en zonas contaminadas por compuestos como los BPA (están en los envases de plástico, por ejemplo), aumentaron su capacidad de embarazarse luego de consumir soya. Esto se debe a que las isoflavonas reducen los efectos del BPA en el organismo.

Ahora bien, cuando se le consume en exceso es un problema. De acuerdo con el Diario de la Nutrición de Estados Unidos, ingerir más de 100 gramos de isoflavonas de soya diariamente — que equivale a unas 16 tazas de leche de soya— puede reducir la función de alguno de los ovarios.

¿Qué pasa cuando se trata de soya genéticamente modificada?

Algo que preocupa de esta variedad de cultivo son sus efectos directos en la salud. De acuerdo con Greenpeace, se manifiestan en la aparición de nuevas alergias por introducción de proteínas modificadas, así como en algunas resistencias a antibióticos y, en este caso, sí una disminución en la capacidad de fertilidad. También se les relaciona a largo plazo con disfunciones metabólicas y fallas en funciones renales y hepáticas.

Como todo, este alimento ha de insertarse en nuestras dietas de la forma más sana posible. Y esto puede lograrse más fácilmente con la ayuda de un médico o dietista facultado en estos temas. Todo sin exceso puede resultar beneficioso. Por eso es importante tener toda la información posible al respecto.

Fuentes: Greenpeace | Tofts Now | La Vanguardia | El Diario

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