Si eres de los que creen que una buena gelatina debe ser mucho más que un postre sencillo, esta versión de chocolate cremoso te va a conquistar. La combinación de leche evaporada, leche condensada y cocoa da como resultado una gelatina suave, cremosa y con un intenso sabor a chocolate.
Lo mejor es que prepararla es muy sencillo y no necesitas horno. Solo tendrás que mezclar los ingredientes, incorporar la grenetina y dejar que el refrigerador haga su magia.
Es perfecta para servir después de la comida, acompañar una reunión familiar o simplemente darte un antojo dulce durante la semana, o bien, puedes contemplarla para iniciar tu negocio de postres desde casa.
- Hidrata la grenetina en una taza de agua y deja reposar unos minutos para que se hidrate por completo. Reserva.
- Engrasa ligeramente el molde que utilizarás y llévalo al congelador mientras preparas la mezcla.
- Licúa la leche evaporada con la cocoa hasta obtener una mezcla homogénea. Vierte en un bowl amplio y reserva.
- Licúa la leche condensada con ½ litro de leche. Incorpora esta mezcla al bowl con la leche y la cocoa. Añade el resto de la leche, una taza de agua y una pizca de sal. Mezcla hasta integrar todos los ingredientes.
- Derrite la grenetina a baño María hasta que quede completamente líquida. Incorpórala a la preparación poco a poco, mientras mezclas constantemente con un batidor de globo para evitar que se formen grumos.
- Vierte la mezcla en el molde previamente engrasado y refrigera durante al menos 5 horas o, de preferencia, durante toda la noche, hasta que la gelatina esté completamente firme.
Consejos para hacer una gelatina de chocolate con leche condensada
Si tienes algunas dudas para preparar una gelatina de chocolate con leche condensada, a continuación, te compartimos algunos consejos para que te quede perfecta:
- Hidrata bien la grenetina: Déjala reposar en el agua hasta que absorba todo el líquido antes de derretirla. Esto ayudará a que se integre mejor y no queden grumos.
- No hiervas la grenetina: Derrítela a baño María o en intervalos cortos de calor, solo hasta que esté líquida. Si hierve, puede perder parte de su capacidad para gelificar.
- Disuelve muy bien la cocoa: Licuarla con la leche evaporada antes de incorporarla al resto de los ingredientes ayuda a conseguir una mezcla uniforme y sin pequeñas partículas de cocoa.
- La pizca de sal hace la diferencia: Aunque parezca un detalle menor, una pequeña cantidad ayuda a resaltar el sabor del chocolate y a equilibrar el dulzor de la leche condensada.
- Incorpora la grenetina poco a poco: Mientras la agregas, mezcla constantemente con un batidor de globo. Así se distribuirá de manera uniforme y evitarás que se formen grumos.
- Engrasa ligeramente el molde: Una capa muy fina de aceite o aerosol antiadherente facilitará el desmoldado sin alterar demasiado la textura de la gelatina.
- Ten paciencia con la refrigeración: Déjala reposar al menos 5 horas; si puedes, refrigérala toda la noche. Esto permitirá que tome una consistencia firme y uniforme.
- Para desmoldarla fácilmente: Sumerge la parte exterior del molde en agua tibia durante unos segundos. Después, despega cuidadosamente los bordes y voltea sobre un plato. Evita usar agua demasiado caliente para no derretir la gelatina.
- Sírvela bien fría: Puedes acompañarla con frutos rojos, fresas, chocolate rallado o un poco de crema batida para darle un acabado todavía más profesional.
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