Sabemos que el Bosque de Chapultepec es inmenso y cada uno de sus rincones tiene zonas ocultas, también es una de las áreas naturales favoritas de las personas. Te contamos sobre el espacio que casi nadie conoce donde hay esculturas, espejos de agua y áreas perfectas para un picnic.
Si buscas un lugar tranquilo, el Jardín Hondonada es un espacio discreto que combina arte y naturaleza, y es perfecto para quienes buscan una experiencia distinta dentro del bosque.
Dónde se encuentra el espacio que casi nadie conoce de Chapultepec y qué podemos encontrar
Aunque el Bosque de Chapultepec es tan grande, sin embargo, la mayoría de la gente solo se queda en la sección donde se ubica el Castillo o las lanchas del Lago Mayor.
Lo que muchos no saben es que existe un refugio de paz que parece salido de una película, es el Jardín Hondonada, localizado en la Segunda Sección. Se refiere a un espacio donde es posible escapar de la cotidianeidad sin salir de la CDMX.
Este es un lugar donde el concreto, el agua y la naturaleza conviven en armonía, es por ello, que su forma aprovecha el desnivel natural del terreno, creando una especie de cavidad, que te aísla visual y acústicamente del escándalo de las avenidas cercanas.
En la Hondonada existe un paisaje único en el que hay terrazas de descanso, dos espejos de agua y tres esculturas monumentales realizadas con materiales reciclados, que representan a algunos de los habitantes del Bosque de Chapultepec:
El cacomixtle (Bassariscus astutus) simboliza el ingenio y el misterio de la fauna nocturna. Su silueta ágil y siempre alerta evoca la inteligencia y la capacidad de adaptación necesarias para habitar un entorno en constante transformación. La escultura, de presencia imponente, lo presenta como un guardián silencioso del bosque, atento a todo lo que ocurre a su alrededor.
La ardilla (Sciurus aureogaster), en contraste, encarna la alegría de vivir y la ligereza con la que se desplaza entre los espacios. Su representación escultórica, marcada por tonos rojizos y texturas orgánicas, transmite dinamismo y entusiasmo, e invita a redescubrir la vitalidad del paisaje que la rodea desde una mirada más lúdica y cercana.
El tlacuache (Didelphis virginiana) representa la sabiduría ancestral, la resiliencia y la calma frente a la adversidad. Animal protector y profundamente ligado a lo familiar, aparece cargando a sus crías sobre el lomo, una imagen poderosa que refuerza los valores del cuidado, la continuidad de la vida y el equilibrio natural. Su presencia recuerda que la adaptación también es una forma de fortaleza.
El recorrido en la Hondonada concluye en un espejo de agua que refleja tanto las esculturas como el follaje de al rededor. Más allá de su valor estético (que invita a la pausa, la contemplación y el encuentro con el entorno), este elemento cumple una función ecológica importante: captar y retener el agua durante la temporada de lluvias.
Gracias a un sistema de capas de tezontle y grava, el agua se infiltra de manera natural en el subsuelo, evitando encharcamientos, nutriendo la tierra y fortaleciendo el equilibrio ecológico del jardín.
El Jardín Hondonada destaca como un punto de convergencia entre arte, naturaleza y comunidad. Aquí, las esculturas no solo ocupan el paisaje: dialogan con quienes lo recorren y, al mismo tiempo, transforman la visita a Los Pinos en una experiencia llena de sensibilidad, aprendizaje y contemplación.
Foto: Secretaría de Cultura
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