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Empaques de alimentos hechos con desperdicios de alimentos

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Sólo basta con pisar cualquier supermercado para darnos cuenta que la mayoría de los alimentos que consumimos hoy en día, se encuentran dentro de un empaque. Cuando terminamos, el empaque se va directo a la basura, aumentando la huella de carbono de nuestra comida.

También es cierto que el mercado de los alimentos orgánicos ha crecido considerablemente en los últimos años. Existen certificaciones para comprobar que efectivamente se trata de un ingrediente cultivado de forma orgánica, pero la mayoría de las veces los empaques en los que son transportados o almacenados no tienen nada de orgánicos. Por eso varios emprendedores e investigadores están buscando la forma de utilizar los desperdicios de ciertos alimentos, como hongos, cáscaras de jitomates, algas marinas, leche o crustáceos, para fabricar empaques biodegradables.

Buscando una alternativa más ecológica, la compañía Ecovative creo un empaque a base del hongo micelio, que es el encargado de formar las raíces de los hongos cuando crecen en entornos como hojas muertas o composta. La compañía cultiva el hongo en una gran variedad de sustancias, creando materiales de diferentes resistencias, flexibilidad y durabilidad. Actualmente venden empaques para transportación y enfriamiento, que al momento en el que dejan de utilizarse, pueden ser usados como composta. En el siguiente video puedes conocer un poco más de este interesante material.

Por otro lado, una compañía italiana está utilizando las cáscaras de los jitomates que quedan después de su procesamiento, para forrar las latas metálicas que contienen alimentos. La bio-resina conocida como Biocopac Plus, busca reemplazar al BPA, Bisfenol A, que se utiliza comúnmente en el revestimiento de latas y botellas de alimentos y bebidas. Varias personas han hablado de los peligros en la salud cuando pequeñas cantidad de BPA infectan los alimentos.

En los últimos años el consumo de leche líquida ha disminuido considerablemente, sin embargo los subsidios federales norteamericanos han mantenido la producción de leche de forma continua. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos no sabía qué hacer con la gran cantidad de leche en polvo que tenía en sus reservas, así que puso a trabajar a su laboratorio de investigación. Actualmente están desarrollando un material a partir de una proteína de la leche que puede ser utilizado para forrar cajas de pizza, envolver quesos o fabricar paquetes solubles de sopa que se deshacen al colocar dentro de una olla con agua caliente. En el siguiente vídeo puedes ver algunas de las aplicaciones en acción.

Un grupo de científicos de Harvard encontró que al extraer el quitosano, un polisacárido duro que se encuentra en las cáscaras de los camarones y de las langostas, y mezclándola con fibras de seda, podría crear una alternativa a los envases de plástico. El bioplástico se conoce como Shrilk, y después de ser utilizado se biodegrada rápidamente al colocarlo en composta. Además el Shrilk podría ser utilizado en materiales quirúrgicos y en dispositivos médicos implantables.

Seguramente en alguna red social has visto el vídeo del producto más conocido de la compañía inglesa, Skipping Rocks Lab. Ooho es una esfera flexible hecha a partir de plantas y algas comestibles con la finalidad de contener productos líquidos como agua, jugos, refrescos y hasta bebidas alcohólicas. Aseguran que este material es totalmente comestible, se le pueden agregar colorantes y saborizantes, es mucho más barato que el plástico, y en 4-6 semanas es totalmente biodegradable. Si no has visto el video, aquí te lo dejamos.

Inclusive algunas empresas grandes están incursionando en este terreno, especialmente porque los consumidores son más conscientes de lo que consumen. En Estados Unidos, Nestlé Waters y Danone se unieron a una pequeña empresa, Origin Material, para empezar a desarrollar botellas de plástico PET hechas a partir de material biológico, 100 por ciento sostenible y renovable. El proyecto utiliza materias primas de biomasa, como cartón reciclado y aserrín. La idea es no utilizar terrenos destinados a la producción de alimentos para consumo humano o animal.

¿Qué hace falta para ver estos biomateriales en nuestros empaques de comida? Primero que las empresas de alimentos vean un beneficio al hacer el cambio a este tipo de materiales. En la industria de alimentos procesados, los consumidores somos los que exigimos que se realicen los cambios necesarios, así que es importante que estemos enterados de las posibilidades que ya existen y votar con compras conscientes e informadas.

Imagen | Ecovative |

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