Los chongos zamoranos son uno de los postres más emblemáticos de Michoacán y, aunque parecen complicados de preparar, en realidad la receta es sencilla. Lo que muchos no saben es que el secreto para que no se deshagan ni se pasen de cocción está en un detalle muy simple, pero clave al momento de cocinarlos.
Este dulce típico hecho a base de leche cortada, azúcar y canela se disfruta frío, con un almíbar ligero que lo hace irresistible. Prepararlos en casa es posible y te ahorrará mucho en comparación con comprarlos ya listos. A continuación, descubrirás el truco para que queden firmes, dulces y en su punto.
Un postre michoacano con historia
Originarios de Zamora, Michoacán, los chongos se han convertido en un postre de orgullo local y hoy en día se venden en todo el país, especialmente en ferias y tiendas de dulces típicos. Su origen se remonta a la época virreinal, cuando las monjas de los conventos aprovechaban la leche que se cortaba para transformarla en un dulce que pudiera conservarse más tiempo gracias al almíbar.

El truco para que los chongos no se pasen de cocción
La clave para unos chongos perfectos está en no moverlos demasiado y controlar el fuego. Si se dejan hervir o se remueven constantemente, el cuajo se desbarata y en lugar de tener trozos firmes, obtendrás una mezcla pastosa.
Lo ideal es cocinarlos a fuego lento, con la cacerola medio tapada y solo dar una o dos vueltas con cuidado durante el proceso. Además, conviene retirarlos del fuego justo cuando el almíbar espese ligeramente, ya que al enfriarse se concentrará aún más.
Cómo servir los chongos zamoranos
Se pueden disfrutar tibios, pero la mejor manera es servirlos fríos, en un tazón de cristal para apreciar su textura y ese almíbar dorado. Si quieres darles un giro, puedes acompañarlos con un toque de nuez, un poco de cajeta o incluso con queso fresco desmoronado, tal como se acostumbra en algunas cocinas michoacanas.

- Coloca la leche en una olla amplia y agrega la rama de canela. Deja que se caliente a fuego medio hasta que esté tibia, pero sin dejar que hierva.
- Una vez tibia, añade el jugo de limón poco a poco y mueve suavemente con una cuchara de madera. Notarás que la leche empieza a cuajarse y a formar los famosos chonguitos.
- Baja el fuego al mínimo y deja reposar unos 10 minutos para que la leche termine de separarse en suero y cuajo.
- Incorpora el azúcar y, si quieres, unas gotitas de vainilla para darle un toque extra de sabor. Revuelve con cuidado para no deshacer los trozos de leche cuajada.
- Cocina los chongos a fuego bajo durante unos 30 o 40 minutos, hasta que el almíbar espese un poco y los pedacitos de leche queden firmes, pero suaves.
- Retira del fuego y deja enfriar. Puedes servir tus chongos zamoranos tibios o fríos.
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