En México cocinamos con una regla no escrita que se hereda de generación en generación: mejor que sobre a que falte. Y sí, esa ley aplica con especial fuerza cuando hablamos de tamales. El problema llega después, cuando termina la tamaliza y te das cuenta de que te quedó medio kilo (o más) de masa. La buena noticia es que no tienes que tirarla ni resignarte a comer tamales toda la semana.
Congelar la masa de tamales es una técnica segura, práctica y avalada por expertos en conservación de alimentos. Si lo haces correctamente, puede durar hasta seis meses en el congelador sin perder sabor ni textura.
¿Se puede congelar la masa de tamales? Sí, y así se hace bien
La masa de tamal, ya sea preparada con manteca, caldo o aceite vegetal, se congela muy bien siempre y cuando se sigan algunos pasos básicos. El objetivo es evitar la deshidratación y las temidas quemaduras por congelación.
Paso a paso para congelarla correctamente:
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Deja que la masa se enfríe por completo, nunca congeles masa caliente o tibia. El vapor genera humedad extra y cristales de hielo que afectan la textura.
Divide en porciones pequeñas, esto facilita su uso posterior y evita descongelar más de lo que necesitas.
Empaca de forma hermética, usa bolsas tipo Ziploc resistentes o recipientes con tapa bien sellada. Saca todo el aire posible; entre menos oxígeno, mejor conservación.
Etiqueta y congela, anota la fecha. Aunque puede durar hasta 6 meses, lo ideal es usarla antes de ese tiempo para obtener mejores resultados.
¿Cómo descongelar la masa de tamales sin arruinarla?
La forma más segura es pasarla del congelador al refrigerador y dejarla reposar durante la noche. Si tienes prisa, también puedes dejarla a temperatura ambiente, pero nunca al sol ni cerca del calor.
Una vez descongelada, amásala ligeramente. Si notas que está seca, agrega un chorrito de caldo, agua o un poco más de manteca hasta recuperar la consistencia esponjosa.
Congela los tamales ya armados
Si quieres ahorrar todavía más tiempo, otra opción muy popular es congelar los tamales crudos ya envueltos en sus hojas. Solo colócalos en bolsas herméticas y congélalos así. Cuando quieras comerlos, puedes llevarlos directo al vapor, solo agrega unos minutos extra de cocción.
Este método es ideal si hiciste masa de más o si quieres tener tamales listos para cualquier antojo, visita inesperada o emergencia gastronómica.
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