¿Eres de las que tira el agua blanquecina que queda en el tazón después de lavar el arroz? Después de leer esta nota vas a dejar de hacerlo, pues resulta que este líquido es oro puro para las plantas, pues es uno de los fertilizantes caseros más efectivos, económicos y fáciles de conseguir.
Si eres de las que presume orquídeas impecables, una cuna de Moisés radiante o incluso un pequeño huerto urbano en la cocina, esta información te interesa. No es solo un “remedio de la abuela”: hay fundamentos agrícolas detrás de por qué el agua de arroz puede convertirse en un aliado real para tus plantas.
La ciencia detrás del agua de arroz: ¿qué contiene?
Cuando lavamos el arroz crudo, se desprenden partículas de la superficie del grano. Ese líquido turbio no es suciedad: es una suspensión rica en almidón, pequeñas cantidades de minerales y compuestos que pueden beneficiar al sustrato.
El poder del almidón
Pexels
El componente principal del agua de arroz es el almidón, un carbohidrato complejo. Las plantas no lo absorben directamente, pero los microorganismos del suelo sí.
Bacterias benéficas y hongos presentes en el sustrato utilizan ese almidón como fuente de energía. Al fortalecerse esta microbiota, mejora la estructura del suelo y se optimiza la descomposición de materia orgánica, lo que facilita la disponibilidad de nutrientes para la planta.
En pocas palabras: alimentas al suelo, y el suelo alimenta a la planta.
Trazas del famoso NPK
El agua de arroz contiene pequeñas cantidades de los tres macronutrientes esenciales:
Nitrógeno (N): favorece el crecimiento de hojas verdes y vigorosas.
Fósforo (P): estimula raíces fuertes y promueve la floración.
Potasio (K): fortalece la resistencia frente a plagas, enfermedades y cambios de temperatura.
Aunque no sustituye un fertilizante completo cuando la planta lo necesita, sí puede funcionar como complemento natural.
Vitaminas del grupo B y minerales
El arroz contiene vitaminas del complejo B y minerales como magnesio y pequeñas trazas de hierro. Estos elementos pueden ayudar a reducir el estrés vegetal, especialmente después de un trasplante o en temporadas de calor intenso.
Si tu planta se ve “triste” después de cambiarla de maceta, este aporte suave puede ayudarla a recuperarse.
Cómo usar el agua de arroz correctamente
Gemini
Para que este truco funcione —y no atraiga hormigas ni malos olores— sigue estas recomendaciones:
Usa el agua del primer o segundo enjuague del arroz crudo. Ahí es donde se concentra el mayor contenido de almidón.
Jamás uses agua con sal, aceite o condimentos. El sodio puede deshidratar y dañar las raíces.
Déjala a temperatura ambiente. El agua caliente puede afectar los tejidos de la planta.
Aplicarla cada 15 días o una vez al mes es suficiente. No se trata de inundar, sino de complementar.
Si notas que el agua empieza a fermentar (olor fuerte), mejor deséchala. Siempre úsala fresca.
Reutilizar el agua de arroz es una forma sencilla de consentir a tus plantas, así que la próxima vez que lavez arros, no tires el agua, mejor guárdala.
Imágenes: Pexels y creadas con IA de Gemini.
También te puede interesar: 3 fertilizantes para que tus suculentas estén más bonitas que nunca: con ingredientes de cocina que tirarías
Ver 0 comentarios