Este es el truco más fácil con toallas de cocina para cuidar las raíces de tus plantas en temporada invernal

Este es el truco más fácil con toallas de cocina para cuidar las raíces de tus plantas en temporada invernal
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Ayko Pruneda

Editor Senior

En invierno, las plantas tienen un enemigo que suele pasar desapercibido, pues no siempre es la baja de temperatura lo que las debilita, sino la pérdida de humedad que ocurre en las raíces. A continuación, te contamos cuál es el truco más fácil con toallas de cocina para cuidar las raíces en temporada invernal.

El aire seco de los espacios cerrados, acentuado por la calefacción, y la reducción natural de los riegos crean un escenario propicio para que el sustrato se seque desde dentro, aunque la superficie parezca intacta.

Así, muchas plantas atraviesan la temporada fría sosteniendo una apariencia saludable, mientras debajo del follaje sus raíces trabajan al límite. Este estrés hídrico silencioso es especialmente común en plantas de interior y en macetas pequeñas, donde la humedad ambiental es baja y el volumen de tierra no logra retener el agua por mucho tiempo.

Regar más, sin embargo, no suele ser la solución. Durante el invierno, el agua se evapora con mayor lentitud y un exceso puede provocar asfixia radicular o pudrición. El verdadero desafío está en conservar la humedad sin saturar, encontrar un equilibrio que permita a la planta mantenerse estable sin alterar su ritmo natural.

En ese punto aparecen los gestos mínimos. Entre las prácticas domésticas que han ganado popularidad destaca un recurso tan simple como eficaz: el uso de papel de cocina sobre la superficie del sustrato. Colocado con cuidado alrededor del tallo y humedecido ligeramente, este material actúa como una capa protectora que limita la evaporación y prolonga la presencia de humedad en la zona radicular.

Más que un truco, se trata de crear un microclima discreto. La capa de papel suaviza las transiciones entre riego y riego, evita que el sustrato se seque de manera desigual y protege las raíces de cambios bruscos propios de los meses fríos. No reemplaza el riego, pero lo acompaña, lo regula y lo hace más eficiente.

La clave está en la moderación. El papel no debe empaparse ni permanecer indefinidamente. Retirarlo cada pocos días permite que el sustrato respire, se revise su estado y se renueve la capa solo cuando es necesario. Así se evita la acumulación excesiva de humedad y se reducen riesgos como la aparición de hongos.

Este método tiene un beneficio adicional: mantiene flexible la capa superficial del sustrato. Cuando la tierra no se endurece, el agua del siguiente riego penetra mejor y se distribuye de forma uniforme, favoreciendo un desarrollo radicular más sano.

En un contexto donde el aire seco del invierno suele jugar en contra, estos cuidados sutiles marcan la diferencia. Pequeñas acciones, casi invisibles, sostienen la vitalidad de las plantas y recuerdan que, incluso en la quietud del invierno, el equilibrio es la forma más cuidadosa de acompañar la vida.

Este es el truco más fácil con toallas de cocina para cuidar las raíces de tus plantas en temporada invernal Imagen/ Directo al Paladar / Gemini

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