En unas semanas, las jacarandas volverán a florecer en la Ciudad de México, tiñendo la ciudad de ese morado espectacular que todos esperamos cada año. Cuando llega su temporada —generalmente entre febrero y abril— las redes sociales se llenan de fotos de calles, avenidas y parques cubiertos de flores violetas.
Pero si te has preguntado cómo tener una jacaranda en tu casa y, más importante aún, cómo lograr que viva y florezca todo el año —incluso si tienes poco espacio—, aquí te dejo consejos prácticos basados en horticultura urbana y datos comprobables.
Qué debes saber antes de plantar una jacaranda
La jacaranda (Jacaranda mimosifolia) es un árbol originario de Sudamérica, común en climas templados y subhúmedos. En México se ha adaptado muy bien, sobre todo en la CDMX, Guadalajara y Querétaro. Sus flores moradas no solo son hermosas: también aparecen antes de que broten las hojas, lo que hace que su espectáculo sea aún más llamativo.
Para que lo tomes en cuenta, la jacaranda suele florecer entre febrero y abril, pero su brote depende de la temperatura y la cantidad de agua. En climas más fríos o con inviernos largos puede retrasarse.
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¿Se puede cultivar en espacios pequeños?
Sí, con algunas adaptaciones. Aunque en su estado natural la jacaranda puede convertirse en un árbol grande (10–15 m o más), en macetas o jardineras controladas puede mantenerse más pequeña. La clave está en podar, controlar la raíz y elegir una maceta adecuada.
Cómo plantar y cuidar una jacaranda en casa
Elige bien el lugar
La jacaranda es una planta de luz: necesita sol directo mínimo seis horas al día. En espacios pequeños, ubícala donde reciba la mayor cantidad de sol posible, como un balcón, terraza o patio.
Usa una maceta adecuada
Para que viva en maceta, necesita espacio para las raíces, pero no exagerado. Una maceta grande y profunda con buen drenaje es ideal. Entre más espacio tenga para crecer, mejor establecerá su sistema radicular y más fuerte será.
Sustrato bien aireado
Mezcla tierra rica en materia orgánica con perlita o arena gruesa. Esto mejora el drenaje y evita que las raíces se “ahoguen”, lo cual es una de las principales causas de enfermedades.
Riego inteligente
La jacaranda tolera cierta sequedad, pero le va bien con riegos regulares. Evita charcos; lo ideal es mantener la tierra húmeda, no enlodada. Durante verano riega más seguido; en invierno, reduce.
Fertilización balanceada
Durante su etapa de crecimiento, una fertilización equilibrada cada seis a ocho semanas ayuda a que la planta esté sana y pueda florecer. En otoño-invierno reduce o suspende el fertilizante.
Poda estratégica
La poda ayuda a darle forma y controlar su tamaño. Realiza poda ligera al final de la temporada de floración para equilibrar crecimiento y evitar que se vuelva demasiado frondosa sin control.
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Cómo lograr que florezca cada año
Las jacarandas florecen mejor cuando:
Han pasado por un período de crecimiento seco invernal moderado.
Reciben mucho sol directo durante la primavera.
Tienen un equilibrio entre riego y sequía ligera (el estrés leve simula las condiciones que disparan la floración).
En jardines y viveros, la floración suele verse cuando la planta tiene más de tres a cuatro años, aunque en macetas bien cuidadas también puede florecer antes.
Problemas comunes y cómo evitarlos
Plagas y enfermedades:
Las jacarandas pueden atraer cochinillas o pulgones, pero un jabón insecticida suave o una mezcla de agua con unas gotas de detergente neutro suele controlarlos.
Hoja amarilla o caída:
Generalmente es señal de exceso de agua o mala aireación del sustrato. Asegúrate de que drene bien.
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