Normalmente hablamos de recetas de chilaquiles rojos, verdes o de mole, pero, ¿blancos? Sí, existen y son ideales para levantarte después de un fin de semana rudo o para aquellos que aman el chile, pues su componen principal es el habanero y como toque extra: macha.
La base de esta receta es poderosa: chile habanero, cremosidad absoluta y un toque final de salsa macha que los lleva a otro nivel. Son intensos, reconfortantes y exactamente lo que necesitas cuando quieres algo diferente y muy mexicano.
Esta receta la vimos en la cuenta de Cocinando con Prissy, una mexicana que vive en Estados Unidos y que mezcla ingredientes de ambos países para crear platillos originales, con un estilo muy Tex-Mex, pero sin perder el alma casera. Y sí: se ven tan buenos como suenan.
Toma nota, porque estos chilaquiles blancos son llenadores, picositos y perfectos para consentirte en una mañana tranquila.
En un sartén, sofríe los chiles habaneros, la cebolla y el ajo con mantequilla y el sazonador de pimienta con ajo, hasta que todo esté bien dorado y aromático.
Licúa esta mezcla con la leche, la crema ácida, el caldo de pollo y la Maizena hasta obtener una salsa tersa.
Regresa la salsa al fuego, agrega un poco más de mantequilla y queso Chihuahua. Cocina a fuego medio hasta que espese y tenga una textura cremosa.
Incorpora los totopos y mezcla bien para que se impregnen de la salsa.
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Para servir
Sírvelos con cebolla morada, cilantro, crema, queso fresco y un generoso toque de salsa macha. El resultado: chilaquiles blancos cremosos, intensos y con ese picor que te despierta y te hace necesitar un pañuelo para la nariz.
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