Sabes que estás frente a un platillo ganador cuando juntas chile ancho con plátano macho. La combinación es tan sencilla como deliciosa, y lo mejor: puedes prepararla con muy pocos ingredientes y en menos de media hora.
Si además buscas bajar un poco el consumo de carne sin sacrificar sabor ni saciedad, esta receta es perfecta. Es reconfortante, rendidora y muy versátil: funciona como plato fuerte o como entrada acompañada de arroz blanco o un toque extra de crema.
1. Suaviza los chiles
Asa ligeramente los chiles anchos en un comal caliente durante unos segundos por lado (sin que se quemen, para evitar que amarguen). Después, colócalos en agua caliente durante 10 a 15 minutos hasta que se suavicen.
Retira semillas y venas con cuidado.
2. Cocina los plátanos
Pela los plátanos y córtalos en rodajas medianas.
En una sartén, derrite la mantequilla y fríelos a fuego medio hasta que estén dorados por fuera y suaves por dentro.
3. Prepara el relleno
Machaca ligeramente los plátanos cocidos hasta obtener una textura rústica (no totalmente hecha puré).
Mézclalos con el queso desmenuzado, la crema, la canela y la sal. Prueba y ajusta el sabor.
4. Rellena los chiles
Abre los chiles con cuidado y rellénalos con la mezcla de plátano. No los sobrecargues para evitar que se rompan.
5. Fríe (opcional, pero recomendado)
Calienta un poco de aceite en una sartén y fríe los chiles rellenos durante unos minutos, volteándolos con cuidado hasta que estén ligeramente dorados.
Si prefieres una versión más ligera, también puedes omitir este paso y servirlos directamente.
Sirve los chiles calientes con un poco más de crema por encima y, si quieres, un extra de queso desmoronado.
Van perfecto con arroz blanco, frijoles de la olla o incluso una ensalada fresca.
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