Las cortinas son un accesorio importante, aunque no siempre ocupen el primer lugar cuando se trata de decorar un cuarto, la sala o el comedor. Aun así, elegirlas y colocarlas bien puede marcar la diferencia entre un espacio bien iluminado y uno que no termina de funcionar. La altura, en particular, es clave para que un cuarto se vea más amplio, equilibrado y visualmente ordenado.
Aunque no lo parezca, vestir las ventanas es uno de los puntos más importantes en la decoración del hogar. No basta con elegir el color o el tipo de tela: la forma y la altura a la que colocas las cortinas influyen (y mucho) en cómo se percibe el espacio. Por eso, en Directo al Paladar te contamos cuál es la manera correcta de hacerlo, siguiendo los consejos de expertos en interiorismo.
Ni muy largas ni muy cortas: así se colocan las cortinas correctamente
Uno de los trucos más recomendados por los expertos es instalar las cortinas un poco por encima del marco de la ventana, nunca justo pegadas a él. Lo ideal es colocarlas aproximadamente a dos tercios de la distancia entre el techo y la ventana, ya que esto ayuda a que el cuarto se vea más alto y amplio.
Aunque en algunos espacios se ven cortinas colocadas casi al ras del techo, la clave está en crear continuidad visual sin aplastar el espacio. Todo depende de las proporciones del cuarto.
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¿Qué tan largas deben ser las cortinas?
En cuanto al largo, la regla es clara y fácil de seguir: las cortinas deben rozar ligeramente el piso. Ese pequeño contacto crea una caída más elegante y le da al textil una sensación de peso y calidad.
Otro detalle importante es el ancho. La barra de la cortina debe sobresalir unos 30 centímetros por cada lado del marco de la ventana. Esto permite que, al abrirlas, la ventana se vea más grande y entre mejor la luz natural, lo que aumenta la sensación de amplitud en el cuarto.
Cómo instalar las cortinas para lograr un mejor efecto visual
Al instalar cortinas —ya sean visillos ligeros o telas más gruesas—, una buena práctica es colocarlas lo más arriba posible, incluso desde el techo. Este truco alarga visualmente el espacio y funciona especialmente bien en cuartos pequeños.
En habitaciones con techos altos, también se pueden usar cortineros o rieles ocultos, que esconden la parte superior de la cortina y dejan un acabado más limpio y elegante.
Las cortinas pueden colocarse en barras con argollas u ollados, sistemas que facilitan su movimiento y resultan más prácticos que otros, como las lazadas.
Además, ese ligero apoyo sobre el piso crea una pequeña arruga que le da cuerpo y presencia a la tela. En el caso de tejidos ligeros, incluso se puede añadir un peso en el dobladillo para mejorar la caída.
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Cortinas con barra: qué debes tomar en cuenta
Las cortinas con barra siguen siendo una de las opciones más comunes. Existen barras de distintos diámetros, materiales y acabados, y los soportes pueden ser simples o dobles, ideales si se quiere combinar cortina y visillo.
También están los terminales, un detalle pequeño que suma mucho al diseño final.
En cuanto al color, los tonos claros permiten el paso de la luz, la suavizan y no alteran demasiado su color. En cambio, los tonos más oscuros o intensos modifican la luminosidad del espacio, algo que conviene considerar según el ambiente que quieras crear en tu cuarto.
Colocar bien las cortinas no es complicado, pero sí hace una gran diferencia. A veces, solo basta moverlas unos cuantos centímetros para que el cuarto se vea más grande, más ordenado y mucho más acogedor.
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