Pocas cosas son más deliciosas que la crema pastelera. Basta verla dentro de un pan dulce, una dona o una tarta para que quieras morder. Lo mejor es que prepararla en casa es mucho más fácil de lo que parece y, una vez que la tengas lista, podrás usarla en un sinfín de postres.
Esta receta es perfecta para rellenar pasteles, hojaldres, milhojas, tartas, conchas, cuernitos y prácticamente cualquier pan dulce. Además, se prepara con ingredientes básicos que seguramente ya tienes en casa.
Aunque no es una receta complicada, sí requiere un poco de paciencia. El secreto está en cocinarla a fuego medio-bajo y moverla constantemente para evitar que se pegue al fondo de la olla o se formen grumos. Ese pequeño detalle hará toda la diferencia para conseguir una crema suave, brillante y con una textura perfecta.
Si aun así aparecen algunos grumos, no te preocupes. Solo pásala por un colador fino mientras todavía esté caliente y volverá a quedar lisa.
Otro truco importante es cubrirla con papel film en contacto directo con la superficie de la crema. Así evitarás que el aire forme esa capa seca que suele aparecer al enfriarse.
Si después de refrigerarla notas que quedó demasiado firme, simplemente bátela unos segundos con un batidor de mano. Si hace falta, agrega una o dos cucharadas de leche para devolverle una consistencia más cremosa.
La crema pastelera se conserva hasta tres días en refrigeración dentro de un recipiente hermético. Lo que no se recomienda es congelarla, ya que al descongelarse puede perder su textura suave y volverse granulosa.
Magnific
- Coloca 400 ml de leche en una cacerola junto con la cáscara de limón, si decides utilizarla. Calienta a fuego medio hasta que esté muy caliente, pero sin dejar que hierva.
- Mientras tanto, en un tazón mezcla las yemas con el azúcar hasta integrar ambos ingredientes.
- Agrega la maicena junto con los 100 ml de leche restantes y bate hasta obtener una mezcla completamente lisa, sin grumos.
- Retira la cáscara de limón de la leche caliente.
- Vierte poco a poco una parte de la leche caliente sobre la mezcla de yemas mientras bates constantemente. Este paso ayuda a que las yemas no se cocinen de golpe.
- Regresa toda la preparación a la cacerola.
- Cocina a fuego medio-bajo sin dejar de mover con un batidor de globo, procurando pasar por el fondo y las orillas para evitar que la crema se pegue.
- Cuando comience a espesar y aparezcan las primeras burbujas, continúa cocinando durante un minuto más, siempre batiendo. Esto permitirá que la maicena se cocine por completo y la crema adquiera una consistencia estable.
- Retira del fuego y agrega la vainilla junto con la mantequilla. Mezcla hasta que la mantequilla se derrita y obtengas una crema lisa, brillante y sedosa.
- Pasa inmediatamente la crema a un recipiente limpio y cúbrela con papel film, procurando que toque directamente toda la superficie.
- Deja enfriar a temperatura ambiente y después refrigera durante al menos dos horas.
- Antes de utilizarla, bátela suavemente durante unos segundos para devolverle toda su cremosidad.
Definitivamente esta crema pastelera se convertirá en tu mejor secreto para realzar los sabores de tus postres.
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