Es increíble todo lo que puedes preparar con una simple lata de dulce de leche, como la de La Lechera (y no es comercial). La prueba está en este cheesecake que, además de ser muy fácil de hacer, queda con una textura súper cremosa, un sabor irresistible y una costra doradita que se antoja desde el primer vistazo.
La receta es del creador de contenido The Succulent Bite, quien suele compartir preparaciones de inspiración latina en inglés. Antes de traerla, verificamos que todos los ingredientes se pudieran conseguir fácilmente en México y, afortunadamente, así es.
Así que si tienes antojo de un postre diferente para el fin de semana —o simplemente quieres empezar la semana con algo rico—, toma nota.
- Precalienta el horno a 200 °C. Forra un molde desmontable de 15 cm (6 pulgadas) con papel para hornear, procurando que sobresalga un poco de los bordes.
- Coloca el queso crema, el dulce de leche, los huevos, la vainilla y la crema para batir en la licuadora o en un procesador de alimentos. Mezcla hasta obtener una preparación completamente lisa y sin grumos.
- Vierte la mezcla en el molde.
- Coloca una bandeja con aproximadamente 2.5 centímetros de agua caliente en la rejilla inferior del horno. El vapor ayudará a que el cheesecake conserve una textura más cremosa y evitará que se reseque durante el horneado.
- Hornea el cheesecake en la rejilla central durante 40 minutos. Al retirarlo, es normal que el centro todavía se mueva ligeramente, como una gelatina.
- Déjalo enfriar por completo a temperatura ambiente y después refrigéralo durante al menos seis horas, o de preferencia toda la noche, antes de desmoldarlo.
Y listo. Como te puedes dar cuenta, no se necesita mucho dinero para crear postres deliciosos.
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