No tires tu pan duro: mejor ablándalo con un frasco de vidrio y una papa

Pan Duro
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Cristina Díaz

Editora en Jefe
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Cristina Díaz

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Más de 12 años de experiencia en medios digitales y redes sociales. Enfocada en lo soft news y viral. 

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¿Quién se puede resistir al pan recién hecho? Calientito, crujiente... delicioso. Sin embargo, pasa que cuando lo llevas a tu casa y te lo quieres comer en la noche o un día después, está tan duro que hasta podrías romper algo con él. Antes de tirarlo, toma este consejo para salvarlo: un frasco de vidrio.

Este truco casero, ecológico y casi mágico es muy fácil de hacer, pues solo necesitas tres cosas que seguro tienes en casa: un frasco grande de vidrio, una tapa hermética y un trozo de verdura.

Un vistazo a…
Pan de papa | Receta fácil internacional | Directo al Paladar México

Cómo ablandar el pan duro con el truco del frasco de vidrio

El secreto de este hack no está en aplicar calor, sino en controlar la humedad ambiental. Cuando el pan se pone duro, no es solo porque se haya secado, sino porque el almidón se cristaliza. Para revertirlo de forma sutil, necesitamos una fuente de humedad constante pero no directa.

Lo que necesitas:

  • Un frasco grande de vidrio con tapa hermética (lo suficientemente amplio para que quepa el trozo de pan).
  • El trozo de pan duro.
  • Una rodaja de papa cruda o un trocito de apio (de unos 3-4 centímetros).

El paso a paso:

  1. Limpia y seca muy bien el interior del frasco de vidrio. 
  2. Introduce el trozo de pan duro en el tarro.
  3. Coloca al lado (pero intentando que no toque directamente la miga, para que no se humedezca de más) la rodaja de papa cruda o el bastón de apio.
  4. Cierra el frasco herméticamente y déjalo reposar a temperatura ambiente en la encimera de la cocina.
  5. Espera entre 4 y 6 horas (o déjalo toda la noche). Al abrirlo, notarás que el pan ha recuperado su flexibilidad mágica.
Bolillo

¿Por qué funciona este truco y por qué es mejor que el microondas?

Cuando metemos el pan al microondas con un vaso de agua, el calor acelera el proceso de forma agresiva. Sí, se ablanda al momento, pero en cuanto se enfría (en apenas cinco minutos), el pan se vuelve aún más duro y toma una textura chiclosa.

El vidrio, al ser un material completamente impermeable y neutro, crea un microclima perfecto. La papa o el apio van liberando humedad de forma extremadamente lenta y controlada. El pan, que actúa como una esponja seca, va absorbiendo esa humedad ambiental milímetro a milímetro.

¿Lo mejor de todo? Al ser un proceso lento, el almidón se rehidrata de manera uniforme, devolviéndole la elasticidad a la miga sin estropear la corteza ni dejar sabores extraños (ni el apio ni la patata transferirán olor al pan en tan poco tiempo).

Una vez que lo saques del tarro, puedes darle un toque de tostadora de un minuto si quieres que la corteza vuelva a estar crujiente.


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