Durante la Cuaresma, el camarón se convierte en protagonista de muchas cocinas mexicanas: aguachiles, cocteles, caldos y tacos. Pero cuando llega el momento de limpiarlos, surge la duda de siempre: ¿hay que quitarles el famoso “hilo negro” o no pasa nada si lo dejamos? La respuesta es: sí es recomendable retirarlo, aunque no siempre es obligatorio por seguridad.
Qué es realmente el “hilo negro” del camarón
El llamado “hilo negro” no es una vena, como muchas personas creen. En realidad, se trata del tracto digestivo del camarón, es decir, su intestino. Puede contener restos de alimento, arena o sedimentos.
De acuerdo con especialistas, retirarlo no es estrictamente necesario si el camarón está bien lavado y cocido, ya que el calor elimina posibles bacterias. Sin embargo, sí puede afectar el sabor y la textura, especialmente en preparaciones donde el camarón se consume casi crudo o con cocción muy ligera, como en ceviches o aguachiles.
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¿Es peligroso comerlo?
No representa un riesgo grave para la salud si el producto es fresco y está bien manipulado. Otro punto muy importante es la refrigeración.
El problema no es el “hilo” en sí, sino la posible presencia de bacterias si el camarón no ha sido almacenado correctamente. Por eso, en temporada de Cuaresma —cuando aumenta su consumo— es fundamental comprar en establecimientos confiables y mantener la cadena de frío.
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Cuándo sí conviene quitarlo
Si el camarón es grande (el intestino suele ser más visible y grueso).
Si lo vas a preparar en recetas crudas o semicrudas.
Si buscas una presentación más limpia y estética.
Si quieres evitar cualquier sabor ligeramente amargo o terroso.
En camarones pequeños, muchas veces ni siquiera es perceptible y algunos cocineros optan por dejarlo para ahorrar tiempo.
Cómo quitarlo
Haz un corte superficial a lo largo del lomo del camarón con un cuchillo pequeño y retira el hilo con la punta o con un palillo. Después, enjuaga ligeramente bajo agua fría y seca con papel absorbente.
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