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Comida de caricaturas que amábamos desde niños

Comida de caricaturas que amábamos desde niños
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Las caricaturas que vimos cuando éramos niños nos definieron en muchos sentidos. Por ellas se nos quedaron grabadas muchas actitudes, paisajes y aspectos que identificaban a nuestros personajes favoritos. Uno de ellos, sin lugar a dudas, era la comida.

Todos saboreamos imaginariamente las costillas de brontosaurio de Pedro Picapiedra, los panes con queso de cabra de Heidi o los okonomiyakis que hacía a la plancha Ukyo, de Ranma ½. En la TV todo se veía delicioso y, por consiguiente, asumíamos que si existieran en la vida real sabrían igual. Así que por el puro gusto esperábamos a que volvieran a salir a cuadro. ¡Bendita infancia!

Por lo felices que nos hicieron, decidimos hacerle un homenaje a algunos de estos personajes glotones. A continuación te presentamos unos ejemplos que seguro te harán el corazón chiquito y te pondrán a salivar un poco (de nuevo).

Garfield

Es imposible no pensar en este gato rechoncho sin imaginarlo comiéndose en segundos una charola de lasagna humeante. Garfield arrasaba con el platillo italiano y, si podía, seguía comiendo. Siempre se le veía metiendo las patas en el plato y volcándoselo todo directamente en la cara.

Quizá por eso dormía tanto. Quizá desde entonces debió acuñarse el término de “mal del gato”, en vez de hacer referencia a un puerco.

Bob Esponja

Aunque en el pueblo submarino de Fondo de Bikini había mucho qué comer, sin duda lo más emblemático eran las cangreburgers del Crustáceo Cascarudo. Don Cangrejo, su creador, tenía en su poder la receta secreta de la hamburguesa y la mantenía en secreto a pesar de que un personaje llamado Plancton siempre intentaba robársela.

No obstante, sabemos que la cangreburger llevaba lechuga, pepinillos, tomate, mostaza, cátsup, “salsa secreta, cebollas y dos panes entre lo que todo estaba milimétricamente acomodado. Era simple, pero se veía deliciosa.

Gokú

En esta caricatura, que realmente volvió fan a mucha gente en todo el planeta, había un alimento que era especialmente apetecible: el arroz blanco. Se trata de una receta bastante sin sencilla y fácil de hacer, pero daba envidia ver a Gokú acabarse un cuenco tras otro cada que moría de hambre.

Por supuesto que habían más motivos gastronómicos en la trama diaria de estos guerreros japoneses, pero sin duda ese mítico arroz siempre se nos quedará en la memoria.

Heidi

Esta caricatura estaba ambientada en Suiza y, por consiguiente, la casa donde vivía Heidi y su abuelito estaba siempre llena de cabras. La alimentación de los personajes era simple y no tan variada, pero siempre se veía riquísima. Su queso era un lujo. O por lo menos, así se veía.

El queso lo hacían ellos y siempre lo comían sobre rebanadas de pan, o como fondue. La leche que tomaban también era fresca, recién ordeñada. Heidi y el abuelito eran muy afortunados.

Pedro Picapiedra

Por el tema de la caricatura, la comida del pueblo de Piedradura era prehistórica y nutrida en carne. Había un restaurante a que los personajes siempre iban, que se llamaba Bronto Burger y, como lo indica el nombre, se especializaba en hamburguesas. Pero a Pedro Picapiedra lo volvían loco las costillas de brontosaurio.

Las piezas eran enormes, muchas veces apenas y cabían en la parte de encima del auto familiar. Eso sí, Pedro terminaba con ellas en un instante.

Ranma ½

Los dibujantes de cómics y caricaturas japonesas tienen una habilidad especial para lograr que la comida se vea gloriosa. Ranma ½ para nada es la excepción. Ahí existía una chica llamada Ukyo, que todo el tiempo cocinaba. Y no sólo eso: siempre repetía la misma receta.

En la pantalla se veía deliciosa, pero la verdad es que nunca supimos exactamente qué era. Algunos creían que eran hot cakes, o pizzas con un huevo estrellado encima, o hasta tortas. Nada de eso. Lo que Ukyo preparaba eran okonomiyakis: una famosa fast food que se cocina sobre una plancha caliente, y que generalmente lleva harina, cebolla, carne, calamares, queso y una salsa especial que sólo se usa para dicho platillo.

Las tortugas ninja

Leonardo, Raphael, Michelangelo y Donatello eran unos foodies muy comprendidos en su época. Y también tenían una comida favorita por sobre todas las cosas del mundo: la pizza, en todas sus presentaciones, tamaños y sabores.

Integrantes del fandom de las Tortugas Ninja calculan que, a lo largo de 10 temporadas y 193 episodios, los personajes comieron cerca de 24 tipos distintos de pizza. ¡Vaya forma de disfrutar la vida!

Popeye

Sabemos que no todo el mundo ama las espinacas, especialmente cuando se es niño. No obstante, este marino fortachón las comía directamente de una lata y lograba que todo se viera perfecto y hasta apetecible.

Aún no sabemos cómo lo lograba, pero sin duda lo hacía. Ahora sabemos que la historia detrás de las espinacas tenía que ver con una crisis de anemia en el mundo, en la década de los 30. La caricatura y la afición de Popeye por ese alimento era un intento de erradicar la enfermedad.

Si te dio nostalgia, podrías volver a ver alguna de las caricaturas que te vieron crecer. No obstante, también aprender a hacer alguno de los platillos que los volvieron icónicos es una gran opción.

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