Después de la Rosca de Reyes, muchos entran en modo “ahora sí voy a comer más sano”. Y claro, lo primero que aparece en el menú son las pechugas asadas… pero seamos sinceros: ese sabor termina cansando rápido. Si buscas recetas saludables sin sacrificar el sabor, este pollo a la mostaza con solo 4 ingredientes, listo en menos de 30 minutos, es justo lo que necesitas.
El pollo es una de las proteínas favoritas cuando se quiere comer mejor: es fácil de digerir, versátil en la cocina, rico en complejo B y minerales, y además se consigue a precios accesibles en casi cualquier supermercado. Pero lo mejor es que, bien preparado, puede ser realmente delicioso.
Así que vamos directo a la receta perfecta para comer más sano sin aburrirte o incluso para lucirte si tienes invitados y poco tiempo.
Precalienta el horno a 180 °C. Mientras tanto, prepara el pollo.
En un tazón pequeño, mezcla la mostaza con la crema de leche y el ajo picado hasta obtener una salsa homogénea.
Sazona las pechugas de pollo con sal y pimienta por ambos lados.
Con ayuda de una brocha o cuchara, cubre bien el pollo con la mezcla de mostaza. La idea es que quede completamente impregnado.
Coloca las pechugas en una bandeja para horno. Si lo deseas, añade un chorrito de aceite de oliva para evitar que se pegue.
Hornea durante 20 a 25 minutos, revisando que el pollo esté bien cocido por dentro y ligeramente dorado por fuera.
Retira del horno y deja reposar 5 minutos antes de servir.
Este pollo a la mostaza queda perfecto acompañado de una ensalada fresca, arroz blanco o incluso un poco de espagueti. Sencillo, equilibrado y muy cumplidor.
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Consejos para que quede perfecto
No te pases con la cocción: el pollo se seca rápido. Si usas filetes delgados, reduce el tiempo unos minutos.
Asegúrate de cubrir bien toda la superficie con la salsa; eso ayuda a que quede jugoso y con una costrita deliciosa.
Si notas que se dora demasiado rápido, cúbrelo con papel aluminio los últimos minutos.
El reposo es clave: deja que los jugos se asienten antes de servir para que cada bocado quede tierno.
Con esta receta, comer más sano ya no se siente como castigo, sino como antojo bien resuelto
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