Típico que terminas de cocinar y quieres mover la olla, pero se te olvida que está caliente y terminas quemándote la mano u otra parte del cuerpo. Para que no te pase esto, tenemos un remedio gratis: un corcho de vino, ideal para cuando no tienes una agarradera, guantes o trapos de cocina, a la mano.
Cómo usar un corcho de vino en las tapas calientes
El corcho natural tiene propiedades que lo convierten en un material sorprendentemente útil en cocina. Es ligero, resistente a la humedad y, sobre todo, funciona como un excelente aislante térmico, lo que significa que transmite menos calor que el metal.
Si tienes ollas, cazuelas o sartenes con asas y perillas metálicos —algo bastante común en baterías tradicionales de acero inoxidable—, puedes aprovechar este truco de dos formas distintas.
Opción 1: El método del refuerzo (para asas arqueadas)
Si tu tapa tiene una asa metálica tipo puente, este truco apenas toma unos segundos.
- Lava bien el corcho para eliminar residuos.
- Deslízalo a presión en el espacio vacío que queda entre el asa y la tapa.
- Una vez encajado, podrás sujetar la tapa tocando el corcho en lugar del metal caliente.
Es simple, rápido y no requiere herramientas.
Opción 2: Convertir el corcho en una nueva perilla
Si la perilla original se rompió o simplemente transmite demasiado calor, también puedes reemplazarlo.
- Desatornilla la perilla original desde la parte interior de la tapa.
- Haz un pequeño agujero guía en la base del corcho utilizando un clavo o la punta de un cuchillo.
- Coloca el corcho donde iba la perilla original y atorníllalo desde abajo.
El resultado es una perilla improvisado con apariencia rústica, funcional y mucho más cómodo para manipular tapas calientes.
Lo importante: usa corcho natural
Para que el truco funcione correctamente, utiliza únicamente corchos naturales, los que tienen textura similar a la madera. Los corchos sintéticos o plásticos pueden deformarse con el calor o deteriorarse más rápido por la exposición constante al vapor.
Y un detalle importante: si vas a meter la olla al horno, retira la tapa o asegúrate de quitar el corcho antes.
Ya sabes, la próxima vez que abras una botella de vino, no tires el corcho. Mejor úsalo para evitar quemarte con las ollas.
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