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Lo último en salud reproductiva: un útero artificial

Lo último en salud reproductiva: un útero artificial
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Aunque parece sacado de una película de ciencia ficción, la realidad es cada día estamos más cerca de un útero artificial con la capacidad de nutrir y proteger a un feto. Durante la última década, investigadores de Estados Unidos, Australia y Japón han logrado incubar varios corderos prematuros en úteros externos.

Estos dispositivos tienen como objetivo darles a los bebés prematuros algo más de tiempo para que puedan desarrollar adecuadamente sus pulmones. Los investigadores creen que esta tecnología podría ayudar a los bebés humanos prematuros, sobre todo aquellos nacidos a una edad gestacional extremadamente baja, antes de las 24 semanas.

Las probabilidades de supervivencia de estos recién nacidos son del 50 por ciento, y el riesgo de daño cerebral y otros problemas de salud son bastante altos. Los úteros mecánicos podrían aumentar estas probabilidades y hacer que nacimientos todavía más prematuros sean viables. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, anualmente nacen 15 millones de bebés prematuros (antes de la semana 37 de gestación), y casi un millón de ellos mueren a causa de complicaciones.

Bebé

Los úteros mecánicos cuentan con una placenta artificial que trata de imitar el ambiente uterino al proporcionar un intercambio de gases, oxígeno y dióxido de carbono, a través de la sangre en lugar de los pulmones, que empiezan como bolsas llenas de líquido. Los pulmones son los órganos más vulnerables de un súper prematuro. Los ventiladores mecánicos son la herramienta que se utiliza actualmente, y aunque logran mantener a los recién nacidos vivos, destruyen sus delicados pulmones en el proceso.

Por eso es tan importante encontrar una forma de crear una placenta artificial que puede ayudar a los prematuros a alcanzar la semana 26 o 27, momento en el que sus pulmones son lo suficientemente fuertes como para manejar los ventiladores. La tecnología se basa en la oxigenación por membrana extracorpórea, o ECMO. Se ha visto que en los corderos, esto logra extender la vida por varias semanas. Los científicos creen que esta tecnología podría ser probada en bebés humanos en unos cinco años.

Probablemente las personas que más se pueden beneficiar de este descubrimiento son los padres de los bebés súper prematuros, ya que muchas veces ellos son los que tienen que tomar la decisión sobre el tratamiento de sus bebés. Los médicos les ofrecen la tecnología disponible, pero les advierten que los resultados pueden ser poco certeros. La placenta artificial podría posponer este tipo de decisiones de vida o muerte hasta que las probabilidades de que el bebé sobreviva sin discapacidad crónica sean más altas.

Incubadora

Es cierto que una placenta artificial podría ser de gran ayuda, pero para evitar el uso de estos equipos médicos, lo que necesitan los médicos es encontrar la forma de prevenir el parto prematuro, encontrar que causa que el trabajo de parto comience antes de tiempo. Algo que hasta el día de hoy es casi inexplicable.

Entre muchas cuestiones éticas sobre el uso de estas placentas artificiales, una que podría tener consecuencias directas es la ley de abortos. En la mayoría de los países se prohíbe el aborto después de la semana 24 de gestación, cuando se considera que el feto tiene una probabilidad del 50 por ciento de supervivencia. Pero por ejemplo, si la tasa de supervivencia del 50 por ciento se traslada a la semana 22, el límite de aborto también se debería de reducir.

Más información | Michigan Health Lab

Imágenes | Johnathan D. Anderson | sung hoon Choi | Chris Conway, Hilleary Osheroff |

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