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Jordi Cruz, chef y juez de MasterChef: “Si tus lechugas están por marchitarse, aplícales agua tibia y hielo para que vuelvan a ser crujientes”

Lechuga Jordi
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Cristina Díaz

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Más de 12 años de experiencia en medios digitales y redes sociales. Enfocada en lo soft news y viral. 

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La mayoría de las veces acompañamos nuestros guisados con una ensalada, pero ¿te ha pasado que la lechuga se ve marchita, sin vida y que, cuando la muerdes, tiene una textura blanda y nada agradable?

Antes de tirarla a la basura, hay un truco que puede ayudarte a recuperar parte de su firmeza cuando apenas comienza a perder agua. Jordi Cruz, juez de MasterChef España, propone someter las hojas a un cambio de temperatura: primero agua tibia y después agua muy fría o con hielo.

Cómo revivir las lechugas que están a punto de marchitarse

Nada más triste —y qué coraje da— que tener que tirar comida que todavía podemos aprovechar. Por eso existen algunos trucos sencillos para recuperar ciertos alimentos que apenas comienzan a perder su textura.

Eso sí, hay una diferencia importante: este método sirve para lechugas que están marchitas, flácidas o blandas, pero no para aquellas que ya están echadas a perder. Si las hojas tienen moho, están viscosas, presentan un olor desagradable o muestran signos claros de descomposición, lo más seguro es desecharlas.

La explicación es bastante sencilla: las hojas de lechuga pierden firmeza principalmente porque pierden agua. Al ponerlas nuevamente en contacto con agua, pueden recuperar parte de esa humedad y volverse más firmes.

Y aquí es donde entra el truco de Jordi Cruz.

Ensalada Pexels

Paso 1: sumérgelas en agua tibia

Coloca las hojas de lechuga en un recipiente con agua tibia, alrededor de 35 °C, durante aproximadamente 5 minutos.

La idea es que las hojas absorban nuevamente parte del agua que han perdido. No necesitas que el agua esté caliente; de hecho, debe sentirse apenas tibia.

Paso 2: pásalas al agua fría

Después del baño tibio, retira las hojas y pásalas directamente a otro recipiente con agua muy fría y hielo.

Déjalas ahí unos minutos. El cambio de temperatura ayuda a que las hojas recuperen una textura más firme y refrescante.

Paso 3: sécalas muy bien

Una vez que estén nuevamente firmes, retíralas del agua y sécalas cuidadosamente. Puedes utilizar un centrifugador de ensaladas o colocarlas sobre un paño de cocina limpio o papel absorbente.

Este paso es importante porque guardar las hojas mojadas puede favorecer que se deterioren más rápidamente.

El resultado: hojas más firmes y crujientes

Después de este proceso, las hojas deberían verse más tersas y recuperar buena parte de su textura.

“Se pone dura y tersa. Este contraste es el que necesita para que la ensalada quede bien”, explica el chef.
Jordi

Eso sí, hay que tener presente que no es un método para conservar una lechuga durante días ni para hacer que una hoja en mal estado vuelva a ser segura para comer. Simplemente puede ayudar a recuperar temporalmente la textura de una lechuga que todavía está en buenas condiciones, pero que perdió firmeza por falta de agua.


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