¿Sabías que el queso panela es uno de los quesos más consumidos en México? Su sabor suave, textura firme y precio accesible lo convierten en un básico del refrigerador. El único problema es que, una vez abierto, puede perder humedad rápidamente y cambiar de textura, volviéndose más seco y duro.
Afortunadamente, existe un truco muy sencillo para conservarlo mejor durante más tiempo y, sobre todo, evitar que tengas que abrir un paquete grande y consumirlo de inmediato. La clave está en la manera en que lo guardas después de abrirlo.
Cómo guardar el queso panela para que no se seque
El queso panela es un queso fresco y con un contenido importante de humedad. Por eso, una vez abierto, es especialmente importante mantenerlo refrigerado y bien protegido para evitar que pierda agua, absorba olores de otros alimentos o se deteriore.
Seguramente tú, como muchos de nosotros, después de abrir el empaque guardas el queso panela completo en un recipiente con tapa hermética. Es una buena opción para protegerlo del aire y de los olores del refrigerador, pero cuando se trata de una pieza grande puede resultar poco práctico: cada vez que lo abres, expones todo el queso al aire.
Con el paso de los días puede comenzar a perder humedad, cambiar ligeramente de color y adquirir una textura más firme.
Para evitarlo, la nutrióloga y creadora de contenido Vinosa Castillejos propone un truco sencillo que permite dividir el queso en porciones y conservarlas por separado.
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1. Divide el queso panela
Lo primero que debes hacer es cortar el queso en dos, tres o cuatro partes, dependiendo de la cantidad que acostumbres consumir.
La idea es sencilla: en lugar de abrir y manipular toda la pieza cada vez que quieras comer queso, tendrás porciones individuales listas para utilizar.
2. Guarda cada porción en una bolsa hermética
Coloca las porciones que no vayas a consumir inmediatamente en bolsas tipo Ziploc o recipientes herméticos.
Antes de cerrarlas, procura sacar la mayor cantidad de aire posible y asegúrate de que queden perfectamente selladas. Esto ayudará a reducir el contacto del queso con el aire y a conservar mejor su textura.
Otro consejo de la nutrióloga es pesar cada porción y anotar el peso directamente sobre la bolsa. Así sabrás cuánto queso tienes disponible sin necesidad de abrir cada paquete.
3. Mantén el queso siempre refrigerado
Este punto es fundamental. El queso panela es un alimento perecedero, por lo que no debe permanecer a temperatura ambiente durante periodos prolongados.
Guarda las porciones en el refrigerador, idealmente a una temperatura de 4 °C o menos, que es la recomendada para mantener seguros los alimentos perecederos.
Y aquí hacemos una precisión importante: aunque el truco de dividirlo y sellarlo puede ayudar a conservar mejor su textura, no significa que cualquier queso panela vaya a mantenerse en perfecto estado durante un mes. La duración depende de factores como la fecha de caducidad, la frescura al momento de abrirlo, la temperatura del refrigerador y la manipulación.
Por eso, revisa siempre la fecha indicada por el fabricante y, antes de consumirlo, comprueba que conserve su olor, color y textura habituales. Si presenta moho, olor desagradable, una textura viscosa o cualquier señal evidente de deterioro, lo mejor es desecharlo.
4. Consume las porciones conforme las necesites
La ventaja de dividirlo es que puedes mantener cerradas las porciones que todavía no vas a consumir. Así, solo manipulas la cantidad que necesitas y reduces la exposición del resto del queso al aire cada vez que preparas una comida.
Si compraste una pieza grande de queso panela, este método también puede ayudarte a organizar mejor las porciones y evitar desperdicios.
¿Entonces, el queso panela puede durar un mes?
Aquí conviene hacer una aclaración para no confundir conservación con seguridad alimentaria.
El truco no garantiza que el queso panela dure exactamente un mes. Puede ayudar a conservar mejor su humedad y textura, pero la duración real dependerá del producto y de sus condiciones de almacenamiento.
Si quieres conservarlo durante varias semanas, lo más importante es mantenerlo siempre refrigerado, manipularlo con utensilios y manos limpias, cerrar muy bien cada porción y respetar la fecha de caducidad indicada en el empaque.
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