Hay quienes creen que prácticamente todo se puede guardar en el congelador para conservarlo durante más tiempo. Y aunque esta es una de las mejores formas de evitar el desperdicio de comida, la realidad es que no todos los alimentos reaccionan igual a las bajas temperaturas.
Algunos pueden congelarse sin ningún problema, mientras que otros cambian por completo su textura al descongelarse. Esto ocurre, sobre todo, con ciertas verduras que tienen un alto contenido de agua, como la lechuga, el pepino, el jitomate y la papa cruda.
Así lo explicó el chef mexicano René Torres, creador de contenido especializado en trucos de cocina y conocido en redes sociales como Sapor Fortuno, quien compartió algunos alimentos que prefiere no congelar para evitar que terminen blandos, aguados o con una textura poco agradable.
Y no queremos que cometas este error en casa, especialmente cuando estás tratando de aprovechar mejor los alimentos y cuidar el presupuesto.
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Estos son los alimentos que el chef René Torres recomienda no congelar
Entre los muchos consejos que comparte el chef René Torres en sus redes sociales, hubo uno que llamó especialmente nuestra atención: los alimentos que no conviene guardar en el congelador cuando quieres conservar su textura original.
Los principales son los vegetales crudos con un alto contenido de agua, como la lechuga, el pepino y el jitomate. Aunque congelarlos no significa necesariamente que se echen a perder, al descongelarse pueden quedar muy suaves y soltar una gran cantidad de líquido.
Esto sucede porque el agua que contienen forma cristales de hielo durante la congelación. Al expandirse, estos cristales pueden romper las paredes celulares de las verduras y modificar su estructura. Por eso, después de descongelarlas, suelen perder firmeza y quedar blandas o aguadas.
El chef lo explica de una forma muy sencilla:
“Jamás congeles vegetales crudos con exceso de agua como jitomates, pepinos o papa, pues se expanden y rompen sus paredes celulares, dejándolos babosos, oxidados o inutilizables”.
Sin embargo, hay una aclaración importante: estos alimentos no siempre quedan inutilizables. Por ejemplo, un jitomate congelado puede perder su firmeza, pero todavía puede aprovecharse para preparar una salsa, una sopa o un guisado, donde la textura no sea tan importante.
Lo mismo ocurre con algunas verduras que se utilizan cocidas. Aunque ya no serán ideales para una ensalada, pueden funcionar muy bien en preparaciones calientes.
¿Y qué pasa con la papa?
La papa cruda tampoco suele ser una buena candidata para congelarse directamente. Al descongelarse puede cambiar de color y adquirir una textura granulosa, blanda o aguada.
Si quieres conservar papas durante más tiempo, lo mejor es cocinarlas o blanquearlas antes de llevarlas al congelador. De esta forma, pueden mantener mejor su textura y ser más fáciles de utilizar después.
Por ejemplo, puedes congelar papas cocidas, en puré o parcialmente cocinadas para después terminarlas en el horno, el sartén o la freidora de aire.
Los huevos tampoco deben congelarse dentro del cascarón
Otro alimento que el chef recomienda no congelar directamente son los huevos.
Pero aquí también existe una diferencia importante: los huevos no deben congelarse con todo y cascarón, ya que el líquido del interior se expande y puede provocar que la cáscara se rompa. Si esto sucede, aumenta el riesgo de contaminación y el huevo debe desecharse.
Si quieres congelarlos, primero debes romperlos y mezclarlos ligeramente. Después, colócalos en un recipiente apto para congelador, ciérralo bien y agrega una etiqueta con la fecha.
Las claras también pueden congelarse por separado. Sin embargo, las yemas pueden volverse más espesas y cambiar de textura después de permanecer en el congelador.
¿Los lácteos se pueden congelar?
No todos los productos lácteos reaccionan de la misma manera.
Algunos, como la leche, pueden congelarse, aunque es posible que se separen ligeramente al descongelarse. En estos casos, basta con agitar el envase antes de utilizarlos.
Otros productos, como el yogur, la crema ácida, el queso crema y algunas cremas, pueden perder su textura cremosa y adquirir una apariencia granulosa o separarse. Esto no siempre significa que estén echados a perder, pero sí que quizá ya no sean ideales para consumir solos.
Por eso, si decides congelarlos, es mejor utilizarlos después en sopas, salsas, guisados, postres horneados o preparaciones donde el cambio de textura pase más desapercibido.
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Cómo hacer un sellado similar al vacío en casa y de forma sencilla
Aunque en TikTok se han popularizado distintos aparatos para sellar alimentos al vacío, existe un truco sencillo que puede ayudarte a retirar gran parte del aire de una bolsa sin necesidad de comprar una máquina.
Solo necesitas:
- Una bolsa hermética tipo Ziploc apta para congelador.
- Un recipiente grande con agua fría.
Este procedimiento se conoce como método de desplazamiento de agua. No crea un vacío real como el de una máquina especializada, pero permite sacar una buena parte del aire de la bolsa antes de cerrarla.
Paso a paso
- Coloca el alimento dentro de una bolsa hermética y cierra casi por completo, dejando una pequeña abertura.
- Introduce la bolsa lentamente en un recipiente con agua fría. Procura que la abertura permanezca fuera del agua para evitar que entre líquido.
- Conforme la bolsa se sumerja, la presión del agua empujará el aire hacia la parte superior.
- Cuando la mayor parte del aire haya salido, termina de cerrar la bolsa sin sacarla del agua.
- Retira la bolsa, seca bien el exterior y llévala al refrigerador o al congelador, dependiendo del alimento.
Recuerda que antes de congelar algún alimento, revisa bien si es apto, pues se puede descomponer y provocar hasta enfermedades -eso sin tomar el cuenta los olores-.
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