Ese polvito blanco sobre las hojas de tus plantas de exterior e interior no es casualidad ni "suciedad", probablemente estés frente al oídio, uno de los hongos más comunes en las plantas. Este fenómeno se da mucho durante los meses en los que llueve mucho y la humedad se hace presente. Por si fuera poco, este polvo y manchas se expande rápidamente en tus plantas.
Antes de recurrir a un fungicida, aplica este remedio casero fácil de hacer y económico. Solo nececitas leche y bicarbonato de sodio.
¿Por qué puede funcionar la leche contra el oídio?
Aunque puede parecer uno de esos trucos que pasan de generación en generación, la leche sí ha sido estudiada como una alternativa para ayudar a controlar el oídio en algunas plantas. Investigaciones agrícolas han encontrado que las aplicaciones de leche diluida pueden reducir el desarrollo del hongo, especialmente cuando se utilizan de manera preventiva y con una exposición posterior a la luz.
Otro ingrediente que te puede ayudar es el bicarbonato de sodio pero como preventivo contra los hongos. Aunque ambos ingredientes pueden salvar y ayudar a tu planta, toma en cuenta que no es una cura garantizada y su eficacia puede variar dependiendo de la planta y de qué tan avanzada esté la infección.
La receta de leche y bicarbonato
Para preparar esta mezcla casera necesitas:
- 800 ml de agua, de preferencia filtrada
- 200 ml de leche líquida, entera o descremada
- 1 g de bicarbonato de sodio, aproximadamente una pequeña pizca
Modo de preparación y aplicación
1. Mezcla los ingredientes.
Coloca el agua, la leche y el bicarbonato en un atomizador o pulverizador. Agita muy bien hasta integrar todos los ingredientes.
2. Haz una prueba antes de aplicarlo.
Antes de rociar toda la planta, aplica una pequeña cantidad en unas cuantas hojas y espera para comprobar que no haya manchas o quemaduras. Esto es especialmente importante si se trata de una especie delicada.
3. Rocía las hojas.
Aplica una capa ligera sobre las hojas afectadas, procurando cubrir tanto la parte superior como el envés. No es necesario empaparlas.
4. Evita las horas de mayor calor.
Lo más recomendable es aplicar cualquier mezcla foliar cuando no haya sol intenso ni temperaturas elevadas. Puedes hacerlo por la mañana temprano o al final de la tarde, siempre que las hojas tengan tiempo suficiente para secarse.
5. Repite según sea necesario.
Si quieres utilizar esta mezcla como medida preventiva, puedes repetir la aplicación aproximadamente una vez por semana. Si ya observas signos de oídio, vigila la evolución de la planta y retira las hojas muy afectadas para evitar que el problema se extienda.
Después de aplicar la mezcla, pon tus plantas donde haya buena ventilación y aléjalas de la lluvia y el agua.
Si la infección está muy extendida o la planta comienza a deteriorarse, este remedio definitivamente no será la solución. En esos casos, lo mejor es recurrir a un producto fungicida adecuado para la especie y seguir las indicaciones de la etiqueta.
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