Las toallas son de esos básicos que usamos todos los días, pero a los que rara vez les damos el cuidado que merecen. Las elegimos porque combinan con el baño o porque están bonitas, pero cuando toca lavarlas pensamos que con detergente y un chorrito extra de “Suavitel” basta. Spoiler: no. De hecho, los expertos aseguran que ese es uno de los errores más comunes y la razón por la que se arruinan más rápido.
Aquí te compartimos 7 consejos prácticos para que tus toallas duren más tiempo y se mantengan en mejores condiciones.
Antes de empezar: ¿cómo elegir una buena toalla?
Todo comienza con la materia prima. Lo ideal es apostar por algodón de calidad certificada y evitar el poliéster o las mezclas sintéticas, que suelen comprarse por precio o apariencia, pero no por durabilidad.
Si quieres invertir en toallas que realmente valgan la pena, el algodón egipcio es considerado el mejor del mundo por su suavidad y alta capacidad de absorción. El algodón turco también es una excelente opción y suele ser más accesible.
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7 consejos para que tus toallas duren en mejores condiciones
No necesitas gastar una fortuna en toallas nuevas cada año. Con estos tips puedes alargar su vida útil, aunque no sean de lujo.
Lávalas por separado
Evita mezclarlas con ropa de cama, prendas interiores o jeans. Al hacerlo, las toallas pueden llenarse de pelusa, perder suavidad e incluso cambiar de color.
Blancas con blancas, colores con colores
Aunque “solo sean toallas”, los colores también destiñen. Separarlas evita accidentes cromáticos irreversibles.
Menos detergente es mejor
Usar más detergente no significa que queden más limpias. Al contrario: los residuos se quedan en la fibra. Lo ideal es usar detergente neutro, poca cantidad y programas largos a temperatura baja.
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Cuidado con el suavizante (sí, aquí entra el Suavitel)
El exceso de suavizante recubre las fibras y hace que la toalla pierda absorción, huela mal con el tiempo y se vea opaca. Úsalo con moderación… o elimínalo por completo.
No satures la lavadora
Las toallas necesitan espacio para moverse, enjuagarse bien y centrifugar correctamente. Si cargas de más la lavadora, no se lavan ni se secan como deberían.
Evita residuos de lavado
El uso excesivo de detergente o suavizante provoca que queden restos tras el enjuague. Al secarse, la toalla se endurece y deja de secar bien (y eso sí molesta).
Secado correcto = toallas suaves
Lo mejor es secarlas al aire, pero nunca directamente al sol, ya que es un abrasivo natural. Si tienes secadora, un golpe corto de calor las deja suaves y esponjosas. Y no, no hace falta plancharlas.
Con estos consejos, tus toallas volverán a secar igual de bien que el primer día. Además, ahorrarás dinero y evitarás reemplazarlas antes de tiempo. Tu piel —y tu cartera— te lo van a agradecer.
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