¿Qué tiene que ver Suiza con un platillo tan mexicano como las enchiladas? En realidad, muy poco… salvo el nombre. La famosa salsa suiza —esa cremosa, verde y reconfortante— es un invento que se popularizó en México y que tiene su origen en una de las cafeterías más emblemáticas del país (la de los búhos).
El origen de la salsa suiza
Para entender la historia, hay que remontarse al siglo XX, al antiguo Café Imperial, hoy conocido como Sanborns de los Azulejos, ubicado en la calle Francisco I. Madero, en el corazón del Centro Histórico.
En ese espacio comenzó a gestarse una cocina que mezclaba influencias europeas con ingredientes mexicanos, en una época en la que la gastronomía del país se transformaba constantemente. No es casualidad: la cocina mexicana, con su riqueza y mestizaje, ha sido reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
¿Por qué se llaman “suizas”?
Aunque no existe una versión única y completamente documentada, hay una teoría que es la más famosa y usada. Se dice que el nombre surgió cuando Walter Sanborn probó el platillo y lo comparó con la nieve de los Alpes suizos, por su color claro y su textura cremosa. De ahí habría nacido el término “enchiladas suizas”.
De cafetería histórica a clásico nacional
Con el tiempo, las enchiladas suizas se consolidaron como uno de los platillos más representativos de Sanborns. Su combinación de tortillas rellenas, salsa verde cremosa y gratinado las convirtió en un básico del desayuno, la comida o la cena en México.
Y aunque nacieron para acompañar enchiladas, la salsa suiza ha encontrado su lugar en otros platillos: desde milanesas hasta pasteles aztecas o incluso tamales.
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