A la hora de limpiar, muchos nos enfocamos en superficies como las mesas o ciertos muebles y dejamos a un lado aquellas zonas que no tenemos a la vista como el congelador, ¿cierto? A continuación, te contamos con qué frecuencia deberías limpiarlo y cómo hacerlo correctamente.
Para evitar la acumulación de suciedad, es indispensable incluirlo en tu rutina de limpieza para mantenerlo organizado y que funcione a la perfección.
Con qué frecuencia se debe limpiar el congelador
Para que tu congelador funcione a la perfección será necesario que recuerdes limpiarlo periódicamente, ya que como cualquier otra área de la casa requiere atención y cuidado para conservarse organizado y funcionar a la perfección y en buen estado.
Y seguramente te preguntarás, ¿cuál es la frecuencia con la que se debe limpiar el congelador? Por lo regular, mucha gente olvida lo que tiene ahí guardado, sin embargo, lo ideal es revisarlo una vez al mes para no dejar comida ahí y que se eche a perder.
Además, realiza una limpieza a profundidad cada tres o seis meses, esto te ayudará a depurar aquellas bolsas o tuppers con restos de alimentos, y con ello, evitarás la acumulación de hielo, lo cual, podría llegar a repercutir en su funcionamiento.
Si con frecuencia encuentras alimentos con quemaduras por congelación o la puerta del congelador ya no cierra bien por la acumulación de hielo, probablemente sea momento de limpiarlo antes de que se cumplan los seis meses recomendados.
Una señal clara es cuando el electrodoméstico deja de funcionar como de costumbre: exceso de escarcha en las paredes, malos olores o dificultad para organizar los productos. Si notas cualquiera de estos indicios, tómalo como aviso de que necesita una limpieza profunda cuanto antes.
Cómo limpiar el congelador correctamente
- Vacía el congelador y retira todo lo que esté dentro.
- Descongela (si es necesario).
- Limpia el interior. Prepara una mezcla de agua tibia con unas gotas de jabón para trastes suave y utilízala para limpiar paredes, repisas y cajones del congelador. Para manchas persistentes o áreas pegajosas, aplica una pasta de bicarbonato de sodio con un poco de agua y frota suavemente hasta retirar los residuos. Antes de volver a colocar los alimentos, verifica que todas las superficies estén completamente secas para evitar la formación de nueva escarcha.
- No olvides las juntas de la puerta. Esta mantiene el aire frío en el interior y evita que el aire caliente entre. Límpiala con un paño suave y jabón, asegurándote de retirar cualquier residuo. Aprovecha para revisarla con detalle y comprobar que no tenga grietas, deformaciones o que esté desgastada.
- Reorganiza tus alimentos en tuppers transparentes y etiquetados.
Imagen/ Directo al Paladar / Gemini
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