Aceptémoslo: los tulipanes son hermosos, elegantes y nada baratos. El único problema es que también se marchitan rápido. Por eso, si ya invertiste en un ramo, lo justo es sacarle el mayor provecho posible. La buena noticia es que sí hay forma de alargar su vida y, spoiler alert: la clave está en el jarrón y en tu cocina.
Ahora que en México estamos en temporada de tulipanes, es el momento perfecto para llevarte un ramo a casa. En el Mercado de Jamaica, por ejemplo, los pasillos se llenan de estas flores y el espectáculo es imperdible. Los precios suelen ir de 130 a 300 pesos, así que vale la pena cuidarlos bien.
Qué hacer para que los tulipanes duren más tiempo
Primero, lo básico: los tulipanes son plantas bulbosas. Esto significa que, una vez que florecen, su ciclo natural dura alrededor de tres semanas. Justo ahí es donde entra nuestro papel para ayudarles a mantenerse bonitos por más tiempo y, en algunos casos, a volver a florecer.
Cuando la flor se marchite, corta la vara justo debajo de la flor. Así, el bulbo dejará de gastar energía en producir semillas y se concentrará en absorber nutrientes, que es justo lo que queremos.
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La importancia del jarrón
Si compraste un ramo, el jarrón importa (y mucho). Elige uno que sostenga bien los tallos, para que no se doblen ni se lastimen.
Los tulipanes aman estirarse y, aunque no lo creas, siguen creciendo mientras están en el jarrón. Por eso, lo ideal es usar un recipiente con capacidad de al menos un litro de agua, para que tengan espacio y estabilidad. Esto nos lleva al siguiente punto.
Aman el agua (y fresca)
Los tulipanes aman el agua fresca o ligeramente fría, y esta debe cambiarse cada dos días, sin falta.
Además, son bastante delicados: cada vez que cambies el agua, lava bien el jarrón para evitar bacterias que puedan acortar la vida de la flor. Y ojo: son algo celosos, así que no los mezcles con otras flores, ya que pueden “contaminarse” y marchitarse más rápido.
Corte de tallo y hojas
Como siguen creciendo, es importante retirar las hojas que queden en la base del tallo, especialmente las que podrían tocar el agua. Después, corta las puntas del tallo en ángulo para que absorban mejor el líquido.
Piénsalo así: los tallos funcionan como popotes. Entre más limpio y bien cortado, mejor fluye el agua.
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¡Azúcar al rescate!
Aquí viene el truco estrella. Cada vez que cambies el agua, agrega:
Dos cucharadas de azúcar o jugo de limón, para aportar nutrientes que ayudan a que la flor se mantenga abierta.
Dos cucharadas de vinagre blanco, que ayudan a eliminar bacterias. Recuerda: el agua se cambia cada dos días, así que no te saltes este paso.
El sol… mejor no
A los tulipanes no les gusta la luz directa. El sol y el calor aceleran su marchitamiento porque son plantas fotosensibles.
Colócalos en un lugar templado, fresco y con luz indirecta. Piénsalos como las nochebuenas: flores que prefieren el frío y los ambientes tranquilos.
Con estos consejos, tus tulipanes durarán más tiempo, se verán firmes y seguirán llenando de color tu casa. Y sí, así la inversión en ese ramo tan bonito realmente vale la pena.
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