El terror: quieres cocinar, pero los quemadores de tu estufa ya no encienden bien, la flama sale muy baja o tiene un tono anaranjado. Si te ha pasado, es posible que haya suciedad acumulada que esté obstruyendo los orificios por donde sale el gas. Antes de intentar arreglarlo por tu cuenta, conviene saber cómo limpiarlos sin poner en riesgo tu seguridad.
Cómo limpiar los quemadores de tu estufa
Aunque usamos la estufa durante todo el año, en México hay meses en los que le damos más batalla, como decimos coloquialmente. De septiembre a enero llegan las fiestas patrias, el Día de Muertos, Navidad y Año Nuevo, sin contar que, cuando bajan las temperaturas, se antoja preparar té, café, chocolate caliente o atole.
Por eso, es importante prestar atención al funcionamiento de los quemadores: revisar que la flama sea estable, observar su color y mantenerlos libres de restos de comida y grasa. La suciedad acumulada puede obstruir algunos orificios e interferir con la salida del gas.
En redes sociales podemos encontrar numerosos videos con consejos para limpiar las parrillas y los quemadores. Por ejemplo, la cuenta Tecnitips comparte recomendaciones para el mantenimiento de estos componentes. Sin embargo, antes de probar cualquier truco casero, hay que tener cuidado: no todos los métodos son seguros para una estufa de gas.
Cómo limpiar los quemadores paso a paso
Para realizar una limpieza básica, necesitarás:
- Un cepillo de cerdas suaves o un cepillo pequeño no metálico.
- Un paño limpio.
- Agua tibia y jabón para trastes, si el fabricante permite utilizarlos en las piezas desmontables.
1. Apaga la estufa y deja que se enfríe
Cierra las perillas, asegúrate de que los quemadores estén apagados y espera a que la superficie se enfríe por completo. Si puedes hacerlo de manera segura, cierra también el suministro de gas antes de desmontar las piezas.
2. Retira las parrillas y las tapas de los quemadores
Desmonta únicamente las piezas que el manual de tu estufa indique que pueden retirarse. Colócalas sobre una superficie estable para limpiarlas por separado.
3. Retira la suciedad acumulada
Con un cepillo suave, elimina los restos de comida y la grasa que se hayan quedado adheridos a las tapas y a las piezas desmontables. Si el fabricante lo permite, utiliza un poco de agua tibia con jabón para trastes y después enjuaga.
Evita introducir cuchillos, agujas u otros objetos metálicos en las espreas o boquillas por donde sale el gas, ya que podrías dañarlas o alterar su funcionamiento.
4. Limpia y seca las piezas
Retira los residuos de jabón con un paño húmedo y seca completamente las piezas antes de volver a colocarlas. Es importante que no quede humedad en los componentes del quemador.
No apliques alcohol ni otros líquidos inflamables en las boquillas o conductos de gas.
5. Vuelve a montar los quemadores
Cuando todas las piezas estén limpias y secas, colócalas siguiendo las indicaciones del fabricante. Asegúrate de que las tapas queden bien alineadas antes de volver a utilizar la estufa.
6. Presta atención al color de la flama
Una flama azul y estable suele indicar una combustión adecuada. Si después de la limpieza sigue saliendo muy baja, presenta un color amarillo o anaranjado persistente, produce hollín o el quemador no enciende correctamente, suspende su uso y solicita la revisión de un técnico calificado.
Si percibes olor a gas, no intentes encender la estufa ni accionar interruptores eléctricos. Aléjate del lugar y contacta al servicio de emergencia o a la compañía de gas desde una ubicación segura.
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