Si quieres darle un giro diferente a tus recetas, prueba este capeado con cerveza, una mezcla sencilla que puede convertirse en el secreto para conseguir una cubierta doradita, ligera y crujiente. Además, es una opción muy versátil, ya que puedes utilizarla para preparar desde chiles rellenos y pescados hasta camarones, verduras o aros de cebolla.
La cerveza aporta líquido y gas a la mezcla, lo que ayuda a obtener una textura más aireada al momento de freír. Para esta preparación puedes utilizar una cerveza clara, de sabor suave, para que acompañe los alimentos sin opacar sus sabores.
Además, hoy es un buen momento para poner a prueba esta receta, ya que cada primer viernes de agosto se celebra el Día Internacional de la Cerveza, una fecha dedicada a reconocer y disfrutar esta bebida que forma parte de distintas culturas gastronómicas alrededor del mundo. Más allá de tomarla, la cerveza también puede convertirse en un ingrediente versátil en la cocina, como demuestra este capeado, perfecto para darle una textura dorada y crujiente a chiles, pescados, mariscos y verduras.
- Mezcla los ingredientes secos: En un recipiente coloca la harina, el polvo para hornear, la sal y la pimienta. Revuelve hasta integrar.
- Incorpora el huevo: Agrega el huevo y mezcla ligeramente con un batidor de globo o tenedor.
- Añade la cerveza: Vierte poco a poco la cerveza fría mientras mezclas hasta obtener una preparación homogénea. La consistencia debe ser ligeramente espesa, similar a la de una crema; debe cubrir el alimento sin formar una capa demasiado gruesa.
- Prepara los alimentos: Antes de sumergirlos en el capeado, asegúrate de que estén limpios y, sobre todo, bien secos. Esto ayudará a que la mezcla se adhiera mejor.
- Calienta el aceite: Coloca suficiente aceite en una sartén profunda y caliéntalo a fuego medio-alto. Para comprobar que está listo, puedes dejar caer una pequeña cantidad de la mezcla: debe comenzar a burbujear y dorarse rápidamente, sin quemarse.
- Capea y fríe: Sumerge cada pieza en la mezcla, escurre ligeramente el exceso y colócala con cuidado en el aceite caliente. Fríe hasta que el exterior esté dorado y crujiente.
- Escurre: Retira las piezas y colócalas sobre papel absorbente o una rejilla para eliminar el exceso de aceite. Sirve inmediatamente.
Consejos para conseguir un capeado crujiente
Usa la cerveza fría: La temperatura ayuda a que la mezcla conserve una textura adecuada antes de entrar en contacto con el aceite caliente.
No mezcles de más: Una vez incorporada la harina, mezcla solo hasta integrar los ingredientes. Si trabajas demasiado la masa, el resultado puede ser menos ligero.
Cuida la consistencia: Si el capeado está demasiado líquido, no cubrirá bien los alimentos; si queda demasiado espeso, puede producir una capa pesada. Agrega la cerveza poco a poco para controlar la textura.
No llenes demasiado la sartén: Freír muchas piezas al mismo tiempo puede reducir la temperatura del aceite y provocar que el capeado absorba más grasa.
Fríe justo antes de servir: Para disfrutar mejor su textura crujiente, lo ideal es comer los alimentos recién fritos.
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