Chiconcuac es conocido por su famoso tianguis de ropa, pero es mucho más que eso. Aquí hay mucha oferta cultural y gastronómica de la cual no se habla mucho, pero que vale la pena explorar. Por eso aquí te van 3 razones para ir y no solo comprar suéteres.
El tour gastronómico: un festín obligatorio
Si visitas Chiconcuac tienes sí o sí que comer los antojitos, pero definitivamente no te puedes ir sin comer barbacoa, considerada una de las mejores del Estado de México. Lo debes de hacer en el Mercado Benito Juárez, donde alberga locales legendarios. El taco de espaldilla y un consomé bien caliente son ley.
Pero la oferta no termina ahí. En los alrededores de la parroquia principal, los puestos de tlacoyos y quesadillas de masa azul ofrecen una joya artesanal rellena de haba o flor de calabaza. Y si buscas algo más llenado, una pancita, verde o roja, será tu mejor aliada.
Religión y arquitectura
El centro histórico tiene un punto clave: la Parroquia de San Miguel Chiconcuac. Su fachada es una mezcla entre el barroco y el neoclásico. No olvides observar el Reloj Público en su torre; es una pieza de ingeniería francesa de 1898 cuya maquinaria es hermana de la del famoso Reloj Monumental de Pachuca.
Para quienes buscan un momento de serenidad lejos del bullicio comercial, la Capilla de San Pedro es una visita obligada. Esta construcción de principios del siglo XVII conserva un misticismo que te transporta a otra época.
Arte local y alrededores
Antes de marcharte, haz una parada en el Palacio Municipal para admirar sus murales. Estas obras narran con orgullo la evolución del municipio: desde sus raíces prehispánicas como tejedores de lana hasta su vibrante presente. Es, además, el escenario perfecto para capturar la esencia del lugar.
Finalmente, gracias a su cercanía con Texcoco, puedes extender la aventura visitando el Parque Nacional Molino de Flores o la zona arqueológica de Tetzcotzingo, conocida como "Los Baños de Nezahualcóyotl", que ofrece una de las vistas más espectaculares del valle.
Para evitar las aglomeraciones y disfrutar del pueblo con calma, visítalo un lunes o martes. No olvides buscar los pequeños talleres familiares; ver el trabajo en los telares de madera es entender el verdadero origen de la tradición de Chiconcuac.
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