Con este clima cambiante, se antoja un postre reconfortante, fácil de preparar y perfecto para compartir. Y justo eso ofrece este cheesecake de crumble de manzana: una combinación irresistible entre la cremosidad del cheesecake, el sabor especiado de las manzanas y una base crujiente hecha con galletas Biscoff.
La receta la encontramos en el perfil de la creadora de contenido y chef Oslifood, quien logra un resultado digno de una pastelería especializada. Lo mejor es que puedes prepararlo para una reunión familiar, regalarlo o incluso venderlo, porque además de delicioso, tiene una presentación espectacular.
Sí, la lista de ingredientes es larga, pero no te asustes: el proceso es mucho más sencillo de lo que parece.
- Comienza con el relleno de manzana. Coloca las rodajas de manzana en un sartén junto con el azúcar moreno, la canela, la nuez moscada y la cucharada de agua. Cocina a fuego medio hasta que las manzanas estén suaves y ligeramente caramelizadas. Reserva.
- Para la base, tritura las galletas Biscoff hasta obtener un polvo fino y mézclalas con la mantequilla derretida. Revuelve hasta formar una pasta húmeda.
- Cubre el fondo de un molde desmontable con la mezcla de galletas y presiona bien para compactarla. Lleva al refrigerador mientras preparas el relleno.
- En un recipiente grande o en la batidora, mezcla el queso crema, el yogur griego, el azúcar, la vainilla y la canela hasta obtener una preparación suave y sin grumos. Agrega los huevos uno a uno y sigue batiendo hasta integrar.
- Vierte la mezcla de cheesecake sobre la base de galleta. Distribuye encima una capa de las manzanas cocinadas.
- Para el crumble, mezcla la harina, el azúcar moreno, la canela y la mantequilla derretida hasta obtener una textura arenosa. Espolvorea sobre las manzanas.
- Prepara el caramelo salado derritiendo el azúcar hasta obtener un tono ámbar. Agrega con cuidado la nata, después la mantequilla y la sal. Mezcla hasta integrar. Reserva una parte para servir y añade un poco sobre el cheesecake antes de hornear.
- Hornea a 165 °C durante aproximadamente 55 minutos o hasta que el centro tenga un ligero movimiento al sacudir el molde.
- Deja enfriar a temperatura ambiente durante una hora y luego refrigera al menos tres horas antes de desmoldar y cortar.
Sirve con más caramelo salado por encima y prepárate para uno de esos postres que parecen de cafetería gourmet, pero que puedes hacer sin salir de casa. La mezcla de manzana, canela, queso crema y galleta Biscoff convierte cada rebanada en una auténtica delicia.
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