¿Antojo de un pan fácil y lleno de sabor cono de panadería artesanal? A continuaicón, te compartimos cómo hacer bisquets esponjositos con la receta y trucos del chef José Ramón Castillo.
Disfruta esta delicia con mermelada, huevo con tocino o con lo que más se te antoje, se convertirá en tu desayuno o merienda favorita.
Consejos para hacer los mejores bisquets esponjositos
Usa mantequilla bien fría: la clave de la textura está aquí. La mantequilla debe estar fría (casi recién salida del refri) y cortada en cubitos. Esto crea pequeñas capas que al hornearse forman ese interior suave y aireado.
No trabajes de más la masa: mezcla solo hasta integrar. Si amasas demasiado, los bisquets quedan duros. La masa debe verse un poco rústica, no perfectamente lisa.
Tamiza los ingredientes secos: harina, polvo para hornear y sal deben ir cernidos. Esto ayuda a que el aire se incorpore desde el inicio y queden más ligeros.
Usa suficiente polvo para hornear: es lo que les da ese “levantón”. Asegúrate de que esté fresco (no viejo). Si no es reciente, no esponjan igual.
Líquidos fríos, pero no helados: Leche o suero de leche (buttermilk) fríos ayudan a mantener la mantequilla en su punto ideal.
No uses rodillo (o hazlo con cuidado): extiende la masa con las manos o con un rodillo suave. Si aplastas demasiado, pierdes aire y no suben igual.
Horno bien caliente: precalienta a unos 200–220 °C y el golpe de calor inicial hace que crezcan rápido y queden esponjosos.
No los pegues demasiado: si los colocas ligeramente juntos en la charola, crecen hacia arriba y quedan más suaves en los lados.
Barnízalos: antes de hornear, ponles un poco de leche o mantequilla derretida. Quedan doraditos y con mejor sabor.
Déjalos reposar un poquito al salir: unos 5 minutos bastan para que terminen de asentarse sin resecarse.
Imagen/ Directo al Paladar / Gemini
- Mezcla en un recipiente la harina, el azúcar y la levadura ya disuelta en agua.
- Amasa los ingredientes hasta que todo se combine.
- Pon la mantequilla a temperatura ambiente y la manteca vegetal en la batidora y acrémalas.
- Incorpora poco a poco la masa. Baja la masa pegada en las paredes y ve agregando los huevos, azúcar, harina y leche en polvo.
- Así como la sal, la leche y polvo para hornear, continúa mezclando para que todo se incorpore.
- Retira del tazón y coloca en un recipiente para que crezca su tamaño al menos dos veces por al menos de 35-40 minutos.
- Espolvorea un poco de harina y extiende la masa como si fuera un rectángulo con ayuda de un rodillo y hasta que quede con un grosor de 2 centímetros.
- Corta círculos con una tapa o corta galletas circulares.
- Coloca cada pieza sobre una charola con papel encerado con al menos dos dedos de separación.
- Barniza con huevo ligeramente batido, deja reposar y coloca una segunda capa para que se vea más bronceado.
- Marca el centro con un cortapasas pequeño para formar el “ombligo”.
- Hornea a 180°C por 35 minutos.
- Deja reposar unos minutos antes de comer y disfruta.
Imagen/ Directo al Paladar / Gemini
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