El champurrado es una de esas bebidas tradicionales mexicanas que reconfortan desde el primer sorbo, especialmente durante los días fríos y las celebraciones de Día de Muertos y Navidad. Su textura espesa, el sabor del chocolate y el aroma del maíz lo convierten en el acompañante perfecto para unos tamales, un pan dulce o un buen pan de muerto.
Sin embargo, conseguir que quede cremoso, lleno de sabor y sin grumos tiene sus secretos. Marisela Hernández, cocinera experta y creadora de contenido, comparte los consejos que pueden hacer toda la diferencia al prepararlo en casa: incorporar una mezcla de especias y dorar la maicena antes de añadirla a la bebida.
Si quieres preparar un champurrado delicioso, con un aroma irresistible y ese sabor casero que tanto nos gusta, toma nota de estos trucos que transformarán tu próxima taza.
- Pon a hervir agua en una olla y agrega la rajita de canela, el piloncillo y remueve para que se disuelva el cono.
- Pon a remojar las tabletas de chocolate de mesa en una taza de agua. Licua con la cocoa en polvo.
- Añade el clavo de olor molido a la mezcla de canela y piloncillo. Integra la nuez moscada y deja que tomen todos los aromas.
- Incorpora la mezcla del chocolate y la cocoa y remueve.
- Pon a dorar la Maseca hasta que cambie de color. Licua con poca agua y remueve con frecuencia para evitar que se pegue.
- Añade el creamer y continúa moviendo. Rectifica el azúcar y disfruta.
¿Por qué se debe dorar la maicena?
Dorar la maicena antes de incorporarla al champurrado puede ayudar a mejorar su sabor y darle un toque más especial. Este paso, aunque poco común, tiene una explicación culinaria.
- Aporta un sabor más profundo: el calor ayuda a reducir el sabor almidonado o ligeramente crudo de la maicena, por lo que la bebida puede tener un gusto más agradable.
- Mejora el aroma: al calentarse, la maicena adquiere notas tostadas muy sutiles que complementan el chocolate y las especias.
- Ayuda a evitar grumos si se incorpora correctamente: dorarla no garantiza que no se formen grumos, pero disolverla previamente en un poco de líquido frío facilita su integración.
Un detalle importante: la maicena es almidón de maíz y no se comporta igual que la harina de trigo. No necesita tostarse para espesar, pues su función se activa principalmente cuando se calienta en presencia de agua.
Para hacerlo correctamente, se recomienda dorarla a fuego bajo, en un sartén limpio y seco, moviendo constantemente para evitar que se queme. Después, dejarla enfriar y disolverla en un poco de leche o agua fría antes de añadirla al champurrado caliente.
El secreto está en no excederse con el tostado: si la maicena se quema, puede aportar un sabor amargo que arruinará la bebida.
En Directo al Paladar México también puedes leer | Cómo hacer champurrado casero y tradicional con masa de maíz y chocolate: una receta fácil para el desayuno o la cena
Ver 0 comentarios