Con este clima tan raro que estamos atravesando en CDMX, y la cantidad de gente que está enferma de algo que parece gripa, se antoja un buen consomé. Así que hoy te vamos a enseñar a preparar algo lleno de sabor: el caldo de huesos del chef Alfredo Oropeza es una excelente opción para disfrutar en casa.
Desde hace años, se ha creído que este consomé es "milagroso" por la cantidad de nutrientes que contiene. Pero recuerda, aquí no hay nada mágico, simplemente es tener hábitos saludables.
Como explica el chef Oropeza, este caldo aporta proteínas y minerales que se liberan durante la cocción prolongada de los huesos y el tejido conectivo. También contiene colágeno, aunque durante la cocción este se transforma principalmente en gelatina. Eso sí, es importante aclarar que no existe evidencia científica que demuestre que beber caldo de huesos por sí solo ayude a bajar de peso o cure enfermedades. Su mayor virtud es que resulta nutritivo, hidratante y muy reconfortante.
Otra de sus ventajas es que puedes preparar una buena cantidad y conservarla en el congelador hasta por tres meses en recipientes herméticos, sin afectar significativamente su sabor o calidad.
1. Asa los huesos para intensificar el sabor
Precalienta el horno a 220 °C. Coloca los huesos en una charola y hornéalos entre 30 y 40 minutos, o hasta que estén bien dorados. Este paso ayuda a desarrollar un sabor más profundo y un color más intenso en el caldo.
2. Cocina lentamente
Pasa los huesos asados a una olla grande o a una olla de cocción lenta. Agrega la cebolla, el ajo, las zanahorias, el laurel, el tomillo, la pimienta gorda, el vinagre de manzana y el agua.
Lleva a fuego bajo hasta que apenas comience a hervir. Lo ideal es mantener un hervor suave durante toda la cocción, ya que un hervor intenso puede enturbiar el caldo. Durante los primeros 30 minutos retira la espuma e impurezas que se formen en la superficie.
Para obtener un caldo con más sabor y mejor textura, cocina entre 8 y 12 horas. Si utilizas una olla de cocción lenta, puedes dejarlo hasta 24 horas a temperatura baja.
3. Cuela y conserva
Cuando el caldo esté listo, cuélalo con ayuda de un colador fino o una manta de cielo para retirar los huesos, las verduras y las especias.
Deja enfriar completamente antes de refrigerarlo. Al cabo de unas horas se formará una capa de grasa en la superficie que puedes retirar si lo prefieres.
Este caldo de huesos puede convertirse en la base de sopas, arroces, salsas y guisados.
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