¿Te acuerdas de esas bromas sobre “la bolsa de bolsas”? Sí, esa donde las mamás guardaban todas las de plástico hechas bolita. Bueno, la historia se repite: ahora nuestra generación hace lo mismo, pero con bolsas reutilizables.
La buena noticia es que hay una forma muy simple de doblarlas para que ocupen menos espacio, no se deformen y, sobre todo, dejen de ser un desastre dentro de cualquier cajón o alacena.
Cómo doblar correctamente tus bolsas reutilizables
Desde que se dejaron atrás las bolsas de plástico en supermercados, las reutilizables —muchas de polipropileno o tela— se volvieron básicas en el día a día. El problema es que, si no se guardan bien, terminan acumulándose sin orden.
Este método funciona tanto para bolsas rígidas como de tela:
- Extiende la bolsa
Colócala sobre una superficie plana, completamente abierta y en su forma original. - Acomoda las asas
Dobla una de las correas hacia el interior para que no estorbe al momento de plegarla. - Lleva los lados al centro
Dobla ambos extremos laterales hacia adentro, formando una especie de rectángulo alargado. - Dobla por la mitad
Pliega la parte superior (donde están las asas) hacia abajo, ajustando bien la forma. - Cierra como sobre
La parte inferior que sobra se introduce dentro de la abertura formada, creando una especie de “bolsita” compacta que se mantiene cerrada por sí sola.
¿Por qué vale la pena doblarlas así?
Además de verse mucho más ordenadas, este método evita que las bolsas se deformen y te permite guardarlas incluso dentro de otra bolsa sin que ocupen demasiado espacio.
Al final, no se trata solo de estética: tenerlas bien dobladas hace que las uses más, las conserves mejor y mantengas tu cocina en orden sin esfuerzo.
Porque sí, crecimos riéndonos de la bolsa de bolsas, pero ahora somos nosotros quienes necesitamos organizarla mejor.
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