Cuando una abeja aparece en casa, muchas personas reaccionan con miedo y buscan la forma de eliminarla. Sin embargo, no todas las abejas representan un peligro inmediato. Las que se encuentran buscando agua, néctar o polen suelen estar concentradas en su actividad y, por lo general, solo pican cuando se sienten atrapadas, son aplastadas o perciben una amenaza.
Además, las abejas cumplen una función esencial en la polinización de plantas silvestres y cultivos. Por eso, si una visita ocasional te incomoda o te preocupa, lo mejor es intentar alejarlas sin lastimarlas y evitar el uso indiscriminado de insecticidas.
Aunque en internet circulan muchos remedios que aseguran que la menta, la cáscara de pepino, la canela o el ajo “ahuyentan” a las abejas, no existe una evidencia científica suficiente para afirmar que estos ingredientes funcionen como repelentes confiables de abejas en jardines, ventanas o terrazas.
En lugar de recurrir a mezclas que podrían no funcionar, estas son cinco medidas sencillas y más responsables para reducir las visitas de abejas sin dañarlas.
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1. Retira las fuentes de comida y bebidas azucaradas
Las abejas pueden acercarse a mesas, patios y terrazas cuando encuentran refrescos, jugos, fruta madura, miel o restos de alimentos dulces.
Si vas a comer al aire libre, procura mantener las bebidas tapadas, limpiar los derrames y recoger los restos de comida al terminar. Esta es una de las formas más sencillas de hacer que el espacio resulte menos atractivo para los insectos que buscan alimento.
2. Mantén cubiertos los recipientes con agua
Durante los días calurosos, las abejas también pueden visitar jardines y patios en busca de agua. Revisa cubetas, bebederos, recipientes abiertos y otras zonas donde pueda acumularse.
No es necesario eliminar todas las fuentes de agua del jardín, pero sí puedes mantener cubiertos los recipientes que estén cerca de las áreas donde convives o comes.
3. Evita agitar los brazos o intentar golpearlas
Si una abeja se acerca, trata de mantener la calma y aléjate lentamente. Agitar los brazos, hacer movimientos bruscos o intentar aplastarla puede hacer que se sienta amenazada.
4. Reubica las flores lejos
Si tienes macetas con plantas en flor justo junto a una mesa, una ventana o la entrada de la casa, puedes moverlas a otra parte del jardín.
Las flores producen néctar y polen, por lo que es normal que atraigan abejas y otros polinizadores. En vez de eliminar las plantas, puedes crear una zona para polinizadores un poco más alejada de los espacios donde comes, descansas o juegan niñas y niños.
Esta medida permite seguir ofreciendo alimento a las abejas sin que tengan que acercarse constantemente a las áreas de convivencia.
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5. Si hay una colmena, llama a un especialista
Encontrar una abeja aislada no es lo mismo que descubrir una colonia. Si observas muchas abejas entrando y saliendo de un mismo agujero, agrupadas en una pared, un árbol, un techo o una estructura de la casa, evita acercarte y no intentes retirarlas por tu cuenta.
No uses humo, fuego, insecticidas domésticos ni rociar agua directamente sobre la colonia. El humo se utiliza en la apicultura como una herramienta de manejo controlado para disminuir temporalmente la respuesta defensiva de las abejas, pero no garantiza que abandonen la colmena y puede provocar una reacción impredecible si se utiliza sin experiencia.
En estos casos, lo más seguro es contactar a un apicultor, un servicio especializado en rescate o las autoridades locales.
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Si solo ves una o dos abejas visitando tus plantas, lo mejor es dejarlas, mientras tú haces tus cosas. Eso sí, guarda cierta distancia. Si ves que cerca de ti hay comida y es algo que les atrae, retírala.
Pero si hay un enjambre o una colonia establecida, no intentes eliminarla con remedios caseros. Solicita ayuda profesional para evaluar la situación y, cuando sea posible, reubicar a las abejas sin dañarlas.
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