Comerciante de la Central de Abastos: “el limón con cáscara gruesa no se parte a la mitad, sino de lado”

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Cristina Díaz

Editora en Jefe

El limón es parte esencial de la cocina mexicana: lo usamos en mariscos, sopas, antojitos y hasta en bebidas refrescantes. Pero hay un detalle que casi nadie considera y que puede marcar la diferencia: la forma en que lo cortas influye directamente en la cantidad de jugo que obtienes. Así lo explica un comerciante de la Central de Abastos, quien comparte un truco sencillo pero efectivo: “el limón con cáscara gruesa no se parte a la mitad, sino de lado”.

La forma correcta de cortar un limón de cáscara gruesa

En temporada de calor, cuando el consumo de cítricos aumenta, es común elegir limones grandes pensando que tienen más jugo. Y aunque no es un error, muchas veces la decepción llega al exprimirlos: sale muy poco.

¿La razón? No es el limón… es el corte.

De acuerdo con el comerciante, los limones de cáscara gruesa —incluidos algunos sin semilla— no deben partirse de forma tradicional (a la mitad). En cambio, lo ideal es hacer un corte lateral o longitudinal, es decir, de lado.

“Si los partes a la mitad, no les va a salir jugo. Pero si los cortas de lado, sí lo aprovechas mejor”, explica el experto en el video del creador de contenido Chavo Informa.

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Por qué algunos limones tienen menos jugo

Este fenómeno no es casual. Los limones con cáscara más gruesa tienden a desarrollar una corteza más robusta, lo que puede dejar menos espacio para la pulpa.

Sin embargo, esto no significa que no tengan jugo, sino que su estructura interna hace más difícil extraerlo si no se cortan correctamente.

El truco para exprimir más jugo (y no desperdiciar)

Al cortar el limón de forma lateral:

  • Se exponen mejor las fibras internas

  • Se evita que la pulpa blanca bloquee la salida del jugo

  • Se aprovecha mejor la humedad contenida en la fruta

En cambio, al partirlo por la mitad, la presión no se distribuye correctamente, lo que reduce la cantidad de jugo que puedes obtener.

Puede parecer un truco menor, pero en una cocina como la mexicana —donde el limón es indispensable—, aprovechar cada gota cuenta.

La próxima vez que tengas un limón de cáscara gruesa en las manos, ya lo sabes: no lo partas como siempre. Cámbiale el corte y notarás la diferencia desde la primera exprimida.

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