Es probable que, por algún percance, no hayas logrado comer en casa o preparar un bocadillo para el trabajo o la escuela y tengas que recurrir a la comida callejera. Esto es parte de la vida diaria de millones de mexicanos. Así que, si vas a comer en la calle, estos son los alimentos que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) recomienda por saludables.
Ya sea por falta de tiempo o simple antojo, los puestos, triciclos y fonditas forman parte esencial de la esencia gastronómica del país. Sin embargo, no todas las opciones son iguales cuando se trata de salud. Por eso, especialistas han señalado cuáles son los alimentos más recomendables cuando comes fuera de casa.
Cuáles son los alimentos que la UNAM recomienda por saludables
Pese a que muchos piensan lo contrario, se puede elegir algo saludable dentro de la diversidad la comida callejera, lo cual, es un mito, ya que se considera que este tipo de comida es catalogada como chatarra y que nos hace enfermar.
Al respecto, la máxima casa de estudios dio a conocer una investigación realizada por Ana Ortega, profesora en Ciencia de la Nutrición Humana en la Facultad de Medicina de la UNAM y la investigadora Louise Guibrunet, del Instituto de Geografía.
El estudio titulado “Los vendedores ambulantes como actores de un sistema alimentario sustentable: el caso de la Ciudad de México” busca visibilizar la importancia de la comida callejera en la capital del país, en especial aquella estrechamente vinculada con la gastronomía mexicana.
Para el desarrollo del estudio se analizaron tres modalidades de venta callejera: puestos fijos, semifijos y ambulantes. En la investigación participaron Selene Valerino Perea, investigadora radicada en el Reino Unido, así como José Manuel Correa Campos y Valeria Itzel Pozos Espinosa, estudiantes de la UNAM.
Algunos puestos fijos cuentan con una estructura estable y acceso a servicios como agua y electricidad, pero los semifijos, que se instalan solo en determinados horarios, llegan a operar durante el día y retirarse por la noche, o viceversa.
En tanto, hay que destacar que los vendedores ambulantes se desplazan de manera constante, como ocurre con quienes venden tacos de canasta o pan y café, que suelen trasladarse en bicicletas o triciclos.
Tomando en cuenta estos aspectos, dentro de los parámetros del estudio, se analizó si los alimentos se ofrecían preparados, frescos o empaquetados, así como el tipo de preparación utilizada.
“Queríamos saber cuáles alimentos eran saludables y sustentables. Pero definir qué alimento es saludable es sumamente complejo, depende con qué lo combinas, cómo lo cocinas, qué tanto comes. Mientras que para medir el impacto ambiental debes analizar si el producto fue importado, si fue producido con fertilizantes, con riego, sin riego”, comentan en entrevista las investigadoras, quienes para revisar esos aspectos analizaron una muestra estadísticamente representativa de más de 700 manzanas localizadas en las alcaldías Miguel Hidalgo y Azcapotzalco.
Entre los resultados del estudio se señala que actualmente en la CDMX es posible encontrar distintos tipos de alimentos en la venta callejera: desde opciones tradicionales hasta productos más industrializados, caracterizados por su alto contenido de azúcares refinados, grasas saturadas y trans, así como aditivos (como el glutamato monosódico), que se destacan por generar hábitos de consumo adictivos.
¿La comida tradicional es más saludable?
Uno de los mitos más extendidos sobre las garnachas y antojitos mexicanos, como las quesadillas o los tlacoyos, es que son excesivamente grasosos y aportan pocos beneficios al organismo, sobre todo para quienes buscan cuidar su peso. Sin embargo, esta percepción no siempre corresponde a la realidad.
“La preparación del tlacoyo varía de puesto a puesto, pero generalmente es al comal por lo que no tiene grasa añadida. Estos alimentos tienen carbohidrato como el maíz, el frijol que es una legumbre que tiene fibra y proteína de origen vegetal. Si agregamos nopales, jitomate o cebolla estamos introduciendo algunos vegetales. Entonces, desde el punto de vista nutricional, es un alimento bastante saludable”, concluye la doctora Ortega.
A estos beneficios se suma el impacto ambiental. Los alimentos producidos localmente suelen elaborarse con ingredientes del ecosistema cercano, lo que reduce la demanda de fertilizantes, agua y transporte. En consecuencia, tienden a ser más sustentables que los productos importados o aquellos que requieren condiciones especiales para su producción.
“Es más probable que un tlacoyo de frijol tenga un menor impacto ambiental que una hamburguesa por varias razones. En primer lugar, el frijol necesita mucha menos agua que las carnes rojas. Además, la producción pecuaria consume grandes cantidades de recursos hídricos y genera emisiones elevadas de metano, un gas de efecto invernadero”, señala la especialista.
En este contexto, la doctora Louise Guibrunet subraya la importancia de preservar las dietas tradicionales:
“En cada país, deberíamos fomentar el consumo de las dietas tradicionales porque fueron desarrolladas a lo largo de siglos y son adecuadas para la población local y para el ecosistema local. Lo que dice la literatura internacional es que la dieta globalizada es lo peor que nos puede pasar tanto en términos ambientales como en términos de salud”, advierte la doctora Louise Guibrunet.
Por esta razón, desde hace varios años el gobierno mexicano ha promovido el consumo de la dieta de la milpa, definida por la Secretaría de Salud como “un modelo saludable de alimentación de origen mesoamericano, cuyo eje son los productos de la milpa como maíz, frijol, chile y calabaza, junto con otros alimentos incorporados por la cocina tradicional mexicana”.
Dentro de este modelo, el maíz ocupa un lugar central no solo por su valor nutricional, sino también por su importancia social, cultural y económica. De acuerdo con datos oficiales, en México existen alrededor de 60 razas de maíz, resultado de la selección y el conocimiento acumulado por pueblos indígenas a lo largo de casi 10 mil años.
Gracias a su producción local y a su arraigo histórico, el consumo de maíz y otros alimentos tradicionales contribuye a reducir gastos de importación, sistemas de riego complejos y el uso intensivo de fertilizantes.
Entonces, optar por la gastronomía tradicional mexicana no solo favorece una alimentación más equilibrada, sino también una dieta con menor impacto ambiental frente a modelos alimentarios dependientes de insumos extranjeros o altamente industrializados cuando buscas una opción de comida callejera.
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