Desde hace algunos años, en la CDMX y en otros estados de la República Mexicana, los gobiernos locales han apostado por instalar lámparas de luz LED para iluminar las calles. En principio, es una buena noticia: más luz, calles menos oscuras y mayor sensación de seguridad. Sin embargo, este tipo de alumbrado también puede tener un efecto secundario poco agradable, sobre todo cuando la luz entra directo a tu cuarto y afecta tu descanso.
Pero ¿por qué pasa esto?
Más allá de un tema de decoración, el tipo de luz que usamos influye directamente en nuestro estado de ánimo y en la calidad del sueño. Por eso es tan importante elegir bien la iluminación dentro de casa. Para entenderlo mejor, conviene saber que la luz suele dividirse en dos grandes tipos:
Luz blanca o fría: es la que se usa comúnmente en oficinas, cocinas o espacios de trabajo. Es intensa, activa y ayuda a mantenernos alerta.
Luz cálida: ideal para recámaras y espacios de descanso, ya que favorece la relajación.
El problema es que en muchas alcaldías de la Ciudad de México el alumbrado público se ha cambiado a luz blanca LED, que tiene un alcance amplio y, en algunos casos, termina iluminando el interior de las viviendas durante la noche, alterando el sueño de quienes viven cerca.
¿Por qué no son tan buena idea las luces LED blancas por la noche?
En la red social X, el periodista Sergio Andrade-Ochoa contó que antes dormía con la ventana abierta, pero dejó de hacerlo porque la luz LED blanca del poste frente a su casa iluminaba por completo su cuarto. Aunque su comentario generó críticas y fue tachado de exagerado, la ciencia respalda que no estaba tan equivocado.
El impacto de la luz LED blanca en el sueño
Tal como explicó el propio periodista en un artículo publicado en Animal Político, diversos estudios han analizado los efectos de la luz LED fría y su impacto en la supresión de la melatonina, conocida como la hormona del sueño.
La melatonina se produce cuando la retina detecta una disminución de la luz ambiental y es clave para lograr un sueño profundo. Además, tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias importantes. Investigaciones han demostrado que la exposición constante a luz blanca durante la noche puede reducir su producción, afectando el descanso y el ritmo circadiano.
Algunos estudios incluso relacionan la contaminación lumínica nocturna con un mayor riesgo de problemas de salud como depresión, obesidad y ciertos tipos de cáncer. También existe evidencia de que la exposición prolongada a luz LED fría puede provocar daños en la retina, la capa más interna del ojo.
¿Qué hacer para evitar que la luz LED altere tu sueño?
Aunque no podemos apagar los postes de la calle, sí hay algunas medidas prácticas para reducir su impacto en casa:
Invierte en cortinas o persianas blackout, que bloquean por completo la entrada de luz exterior.
Crea una rutina de descanso: evita el uso del celular, la televisión o cualquier pantalla antes de dormir, ya que la luz azul también interfiere con la producción de melatonina.
Usa luz cálida dentro del cuarto, especialmente por la noche, para enviarle al cuerpo la señal de que es momento de relajarse.
Aunque las luces LED pueden resultar molestas en algunos casos, también es importante reconocer que la iluminación de las calles busca hacer de la CDMX un lugar más seguro. La clave está en encontrar un equilibrio para que esa luz no termine afectando algo tan básico como dormir bien.
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