
Ya sea porque estás cuidando tu alimentación, quieres reducir el consumo de carne roja o simplemente buscas una receta rendidora para la quincena, estas albóndigas de pollo son una excelente alternativa. Quedan suaves y jugosas, y están bañadas en una salsa cremosa de queso y champiñones que les aporta muchísimo sabor.
La inspiración para esta receta la tomamos de la página Recetas Deliciosas y, hay que decirlo, es una opción ideal para esos días en los que quieres comer algo casero sin pasar demasiado tiempo en la cocina. En aproximadamente 40 minutos tendrás listo un platillo abundante, perfecto para compartir con toda la familia.
Además, gracias a su salsa cremosa, estas albóndigas son bastante completas y puedes acompañarlas con algo sencillo, como una ensalada fresca, papas cambray, pasta o incluso una crema de verduras como primer tiempo.
El secreto para que queden perfectas está en mezclar bien los ingredientes de la carne, evitar sobretrabajarla y cocinar las albóndigas a fuego medio-bajo una vez que incorpores la salsa. Así conseguirás que se cocinen por dentro y que la preparación conserve su consistencia cremosa, sin que la salsa se reduzca demasiado.
Las cantidades que te compartimos rinden aproximadamente para cuatro personas y la preparación es muy sencilla.
Consejo para que la salsa quede perfecta: cocina a fuego bajo una vez que agregues la crema y el queso, y evita que la salsa hierva de manera intensa. Así reducirás el riesgo de que se separe y conseguirás una textura suave y homogénea. Si quieres una salsa más ligera, puedes ajustar su consistencia con un poco de caldo de pollo.
1. Prepara la mezcla de las albóndigas. En un recipiente amplio, coloca la carne molida de pollo, el huevo, el pan molido, el ajo picado, el perejil, la cebolla en polvo y la paprika. Agrega sal y pimienta al gusto. Mezcla con las manos limpias o con una cuchara hasta integrar todos los ingredientes, procurando no trabajar demasiado la carne para que las albóndigas queden suaves.
2. Forma las albóndigas. Toma pequeñas porciones de la mezcla y dales forma redonda, procurando que tengan un tamaño similar para que se cocinen de manera uniforme. Colócalas en un plato y, si la mezcla está demasiado blanda para manipularla, refrigérala durante unos 10 minutos antes de continuar.
3. Sella las albóndigas. Calienta el aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio. Coloca las albóndigas, dejando un poco de espacio entre ellas, y dóralas por todos sus lados durante unos minutos. No es necesario que estén completamente cocidas en este momento, ya que terminarán de cocinarse en la salsa. Retíralas de la sartén y resérvalas en un plato.
4. Cocina los champiñones. En la misma sartén, agrega la mantequilla y, cuando se derrita, incorpora el ajo picado. Sofríelo durante unos 30 segundos, cuidando que no se queme. Añade los champiñones laminados y cocina durante 4 o 5 minutos, moviendo ocasionalmente, hasta que comiencen a dorarse y hayan soltado parte de su humedad.
5. Prepara la salsa cremosa. Vierte el caldo de pollo en la sartén y mezcla para recuperar los jugos que quedaron después de sellar las albóndigas. Incorpora la crema para cocinar, el queso crema y el tomillo o las hierbas italianas. Remueve a fuego bajo hasta que el queso crema se haya disuelto y obtengas una salsa homogénea. Si lo deseas, agrega el queso parmesano rallado y mezcla hasta integrarlo. Prueba y ajusta la sal y la pimienta.
6. Incorpora las albóndigas. Regresa las albóndigas a la sartén y acomódalas dentro de la salsa, procurando que queden parcialmente cubiertas. Tapa y cocina a fuego bajo durante unos 8 a 12 minutos, dependiendo del tamaño de las piezas. Muévelas con cuidado de vez en cuando para evitar que se peguen y conseguir que se impregnen bien de la salsa.
7. Comprueba la cocción. Verifica que las albóndigas estén completamente cocidas en el centro. Si tienes un termómetro de cocina, la temperatura interna debe alcanzar los 74 °C. Si la salsa se espesa demasiado antes de que la carne esté lista, puedes añadir un chorrito de caldo de pollo y continuar la cocción a fuego bajo.
8. Sirve y disfruta. Una vez que las albóndigas estén cocidas y la salsa tenga una consistencia cremosa, retira la sartén del fuego. Decora con un poco de perejil fresco picado y, si lo deseas, añade una pizca más de queso parmesano. Sirve calientes y acompaña con papas cambray, pasta, arroz blanco o una ensalada fresca.
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