¿Habías escuchado hablar de Panindícuaro, Michoacán? Si la respuesta es no, prepárate para anotar un nuevo destino en tu lista de escapadas gastronómicas. Este pequeño municipio es ideal para ir con calma, caminar sin prisa y, sobre todo, comer gorditas tradicionales y pan dulce artesanal que saben a historia, a leña y a recetas heredadas con orgullo.
Además de su cocina, hay algo que hace especial a Panindícuaro: su población joven es la encargada de mantener vivas las tradiciones, desde la panadería hasta la gastronomía local. Y sí, eso desmonta por completo el mito de que las nuevas generaciones ya no cocinan.
¿Qué hacer en Panindícuaro, Michoacán?
Con una población aproximada de 14 mil 889 habitantes, en su mayoría mujeres, Panindícuaro es un pueblo pintoresco, lleno de identidad, cultura y buena comida. Es uno de esos lugares donde el tiempo parece ir más despacio y donde cada esquina guarda una historia.
Aquí nació el pintor y muralista Arturo Estrada, quien descubrió en este pueblo su amor por el arte. En la plaza principal encontrarás un busto y una biblioteca en su honor, espacios que vale mucho la pena visitar. Estrada formó parte del grupo de estudiantes de Frida Kahlo, a quienes ella llamaba cariñosamente “Los Fridos”. Hoy, con más de 100 años de edad, sigue activo, dando charlas y defendiendo la importancia de la cultura y el arte popular.
Pero Panindícuaro no solo destaca por su legado artístico. Su comunidad trabajadora y joven se ha convertido en el motor del municipio y, lo más importante, en la guardiana de sus tradiciones. Aquí, la cocina no se pierde: se aprende, se practica y se presume.
Panindícuaro: ¿qué hace únicas sus gorditas y su pan dulce artesanal?
Para dimensionar la importancia de su gastronomía, desde 2025 se celebra la Feria del Pan y la Gordita, un evento que tiene lugar en mayo y que busca exaltar los sabores locales y los procesos artesanales que distinguen a este municipio.
El pan artesanal
El pan de Panindícuaro se elabora de forma completamente artesanal, con recetas que han pasado de generación en generación dentro de las familias panindicuarenses. Se hornea en hornos tradicionales de leña, lo que le da ese sabor profundo, ligeramente ahumado, que hoy resulta cada vez más difícil de encontrar. Aquí el pan no es solo acompañamiento: es protagonista.
Las gorditas tradicionales
Las gorditas de harina tienen una historia entrañable. Los adultos mayores cuentan que, cuando el ferrocarril pasaba por la estación del pueblo, muchas mujeres salían a vender gorditas rellenas de guisados típicos a los viajeros. También ofrecían gorditas de nata y canela, acomodadas en canastas de carrizo que, por cierto, aún se fabrican en el municipio.
Esa tradición no solo se conserva, se honra. Durante las ferias gastronómicas se rinde homenaje a las cocineras y panaderos, reconociendo su papel en la identidad del pueblo y presentando a los visitantes la cocina típica del municipio.
Además, la feria se enlaza con la fiesta religiosa del 2 y 3 de mayo, dedicada al Venerado Cristo “El Señor de la Clemencia”, lo que convierte la visita en una experiencia cultural completa.
¿Dónde se encuentra Panindícuaro y cómo llegar?
Panindícuaro se localiza a aproximadamente cuatro horas en coche desde la Ciudad de México, lo que lo convierte en una excelente opción tanto para una escapada de fin de semana como para una visita más tranquila con hospedaje local.
Ya estando en la zona, vale la pena explorar otros atractivos cercanos como La Estancia, el impresionante lago Ojo de Mar o el Mirador Cristo Rey de Huandacuca, ideales para complementar el viaje con naturaleza y vistas espectaculares.
Panindícuaro es un destino discreto, auténtico, donde nos recuerda el sabor y los colores de México.
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