La piña, la fruta de moda que también sirve para hacer telas

Cuando pensamos en piña, la mayoría nos imaginamos una fruta grande con un sabor bastante dulce. Pero para los filipinos, esa palabra también hace referencia a una tela hecha con las largas hojas de las plantas de piña. Desde hace años la tela de piña forma parte importante de los vestidos nacionales filipinos. Es parte fundamental, aunque costosa, del Barong Tagalog (una camisa formal bordada, considerada el vestido nacional de Filipinas), y algunos vestidos de novias.

Las primeras piñas que aparecieron en Filipinas fueron llevadas por los conquistadores españoles. Gracias al clima húmedo y a la gran cantidad de lluvias de la región, las piñas florecieron en Filipinas. Los filipinos empezaron a utilizar métodos de tejido tradicionales para convertir las fibras de las piñas en la delicada tela de piña. Después, en el siglo XVIII, los inmigrantes chinos llevaron el telar de marco y así se mejoro el proceso de tejido. Desde entonces el proceso no ha cambiado mucho.

Después de recolectar las hojas y retirar sus bordes espinosos, los fabricantes de la tela de piña usan trozos de porcelana para rasparlas, exponiendo las fibras. Después utilizan cáscara de coco, que es más suave que la porcelana, para seguir raspando. Cuando se obtienen fibras delgadas de color blanco opaco, similares a un cabello, se enjuagan a fondo en agua de río para eliminar cualquier residuo de glucosa.

Inmediatamente después de dejarlas secar, las fibras se atan de extremo a extremo formando un hilo que después se teje en un telar vertical de dos pedales. Producir unos cuantos metros de tela puede tardar meses. La tela de piña tiene un acabado translúcido y rígido, así que a menudo se mezcla con seda o poliéster para hacer prendas de vestir. Ya que se tiene la tela, por lo general se bordan diferentes motivos, aumentando el valor de la prenda, ya que entre más elaborado sea el bordado, más caro será el producto final.

La tela de piña es bastante liviana, convirtiéndola en un producto ideal para el clima cálidod de Filipinas. Pero, aunque la tela de piña era bastante importante para los filipinos, durante el siglo XVIII, la realeza europea empezó a interesarse por este peculiar tejido. Los europeos veían a la piña como un producto exótico proveniente de colonias lejanas, así que la fruta se convirtió en un símbolo de riqueza. Además, la textura y delicadeza de la tela de piña se adaptaba a las tendencias de la moda europea de principios del siglo XIX. Los filipinos aprovecharon el fervor por la tela de piña, y se adaptaron a los diseños europeos que les pedían los comerciantes.

A finales del siglo XIX, los británicos introdujeron algodón barato en el mercado filipino, reduciendo en gran medida la fabricación de la tela de piña. Tejer la piña se convirtió en una tarea doméstica, y después de la Segunda Guerra Mundial, lo más importante era reconstruir al país, dejando a un lado los telares de piña. Fue hasta la década de los años sesenta que resurgió la tela de piña, cuando los vestidos con tela de piña de la ex primera dama, Imelda Marcos, se convirtieron en un icono de la moda.

El interés mundial por la tela de piña también a crecido bastante en los últimos años, debido a que se considera una fibra sostenible. Piñatex es un cuero hecho con fibras de piña, perteneciente a la empresa textil Ananas Anam. La diseñadora es Carmen Hinojosa, quien en un viaje a Filipinas descubrió esta forma de producción textil. Haciendo algunos cambios al método tradicional, logro crear un cuero vegetal, gracias a la gran cantidad de celulosa de las hojas de la piña. Actualmente, esta alternativa sostenible al cuero se utiliza en calzado y accesorios de moda, ropa, muebles de interior y tapicería automotriz.

Así que la próxima vez que pruebes un piña, recuerda que además de tener un sabor tropical súper rico, también se producen diferentes productos de la industria de la moda con sus hojas.

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