
Las calabacitas son ideales para acompañar cualquier guisado o disfrutarlas solas, pero ¿cómo las preparas tú? ¿A la plancha o asadas? ¡Yo también! Sin embargo, el chef Jordi Cruz, juez de MasterChef España, propone una forma diferente de cocinarlas: al horno, con cuatro dientes de ajo y un vaso de caldo para que queden suaves, aromáticas y llenas de sabor.
Además de ser juez del reality show de cocina, el chef español, reconocido con tres estrellas Michelin, utiliza sus redes sociales para compartir nuevas maneras de preparar platillos cotidianos. En esta ocasión, les da un giro a las calabacitas, una verdura muy popular en México y otros países de Latinoamérica, así como en España.
En lugar de freírlas o cocinarlas directamente en la sartén, Cruz recomienda colocarlas en una bandeja con caldo caliente, ajo y orégano. Después, hay que cubrirlas con papel aluminio y dejar que el vapor haga su trabajo dentro del horno.
Aunque esta técnica requiere un poco más de tiempo, el resultado son unas calabacitas tiernas y aromáticas, que absorben el sabor del ajo y las hierbas mientras se cocinan. Al final, basta con agregar un poco de aceite de oliva y hornearlas destapadas durante unos minutos para que se doren ligeramente. Lo mejor es que no necesitas empanizarlas ni freírlas en abundante aceite.
Prepara las calabacitas. Lava y seca las calabacitas. Retira los extremos y córtalas en piezas alargadas de tamaño similar para que se cocinen de manera uniforme. Si lo prefieres, puedes dejarles la cáscara.
Calienta el caldo con el ajo y el orégano. Coloca el caldo de pollo o de verduras en una cacerola y caliéntalo junto con los dientes de ajo laminados y el orégano seco. Este paso ayuda a que los aromas se integren antes de añadir el líquido a la verdura.
Acomoda las calabacitas. Colócalas en una bandeja para horno, procurando que formen una sola capa. Vierte encima el caldo caliente con el ajo y el orégano, y distribúyelo bien para que todas las piezas queden humedecidas.
Cubre la bandeja. Tapa con papel aluminio y sella bien los bordes para conservar el vapor durante la cocción. De esta manera, las calabacitas se cocinarán con la humedad del caldo y quedarán más suaves.
Hornea hasta que estén tiernas. Precalienta el horno a 180 °C e introduce la bandeja durante aproximadamente 40 minutos. El tiempo puede variar según el tamaño y el grosor de las piezas, así que comprueba que estén tiernas antes de continuar.
Dales un toque dorado. Retira cuidadosamente el papel aluminio, pues el vapor acumulado puede quemarte. Rocía las calabacitas con el aceite de oliva y vuelve a meterlas al horno, esta vez sin cubrir, durante unos minutos, hasta que se doren ligeramente.
Termina con orégano fresco. Saca la bandeja del horno y añade las hojas de orégano fresco. Sirve las calabacitas calientes como guarnición de pollo, pescado o carne, o disfrútalas solas si buscas una opción sencilla para la comida.
Aquí tienes una nueva forma de prepararlas y cambiarle el sabor (porque las calabacitas siempre caen bien).
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