Impresionantes esculturas de mantequilla hechas por monjes budistas

Seguramente has visto esculturas hechas de mantequilla en concursos de gastronomía o en bufets de hoteles, pero para los monjes budistas tibetanos, los diseños artísticos de mantequilla tienen un rol espiritual. Estas esculturas milenarias se conocen como torma o tsepdro. La palabra tor significa tirar o esparcir, y el sufijo -ma significa madre en tibetano, así que la palabra torma significa amor.

Las esculturas se hacen para Losar, el festival del Año Nuevo tibetano, y para diversos festivales de oración, donde los monjes suelen ofrecer las tormas terminadas a deidades y espíritus. Se cree que se desarrollaron como una forma de ofrecer flores en pleno invierno, cuando no hay vegetación, pero sí mucha mantequilla.

Tradicionalmente se utiliza mantequilla de yak mezclada con harina de cebada y colorantes. Como la mantequilla es suave y se puede derretir, los fabricantes necesitan manos delicadas y cuartos fríos. También sumergen sus manos en agua helada para evitar que se derrita. Como te imaginaran, muchos monjes terminan con las manos congeladas. La finalidad de todo el trabajo y el sacrificio que se pone en hacer estas creaciones temporales, es para desarrollar generosidad y sabiduría, además de acumular méritos a través de buenas acciones.

Cada linaje de budismo tibetano tiene su propio estilo de hacer tormas, y cuentan con manuales ilustrados. Sin embargo, la mayoría usan simbolismos similares. Por ejemplo, imágenes de los Ocho Símbolos Auspiciosos, como una concha blanca y la rueda del Dharma, así como flores y animales. Los animales suelen ser pájaros, conejos, monos o elefantes, o los Cuatro amigos armoniosos (elefante, mono, conejo y pájaro), los personajes de una leyenda que enfatizan la cooperación y el respeto por los mayores.

Algunos tormas se elaboran específicamente para cumplir como instrumento en prácticas religiosas. Por ejemplo, el tshetor es el torma de la longevidad que se usa durante los rituales para mejorar la calidad de vida y se identifica con el Buda de la longevidad. El zortor es un torma que tiene una cara aterradora, basado en un Buda enojado, y se utiliza durante los rituales de exorcismo para deshacerse de las fuerzas negativas.

Si el clima no es demasiado caliente o húmedo, las tormas de mantequilla pueden durar varias semanas. Pero al final las creaciones se dejan para que se las coman los pájaros u otro tipo de animales. Al igual que los famosos mandalas de arena tibetanos, las esculturas de mantequilla son un arte sagrado tibetano único que se transmite de maestro a alumno.

Imágenes | Wonderlane | Palyul | Michael Eisenriegler |

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